Niños quemados
Niños quemados

Mitxi Lavi Pérez, es una joven madre de 20 años que vive en Ayacucho, una comunidad ubicada a una hora a pie y dos horas en bote de la ciudad de Iquitos. Como todas las mujeres de su familia, Mitxi tenía la costumbre de hervir agua en una olla y dejarla en el piso para que se enfríe. Nunca antes había pasado nada. Sin embargo, la mañana del 6 de setiembre el pequeño Justin, de solo 8 meses de nacido, gateaba curioso por la cocina y en un santiamén la olla con el agua caliente ya estaba el cuerpecito del bebé.

Mitxi había salido de su casa a ver a su otra hija, pero al escuchar el llanto desesperado de su hijo menor regresó corriendo. “Él solía gatear en el piso de tierra, pero estaba lejos. Yo lo vi y no pensé en que era peligroso. No me di cuenta en qué momento se fue de frente y llegó hasta la olla. Pero como él es inquieto, se mete por todas partes y ya jala las cosas, seguramente así se accidentó”, dijo.

Al parecer, Justin habría tratado de pararse y, al apoyar su cuerpecito sobre la olla, esta se volteó. El agua caliente se derramó, quemándole el pecho, la barriga, la espalda y la pierna derecha. “Mi hijo estaba solo y yo lo encontré echado y llorando, cuando le saqué el polito sin querer le he pelado la piel. Estaba desesperada, no sabía qué hacer”, recordó.

En Ayacucho no hay un centro de salud cercano. Por eso, Mitxi tuvo que correr con su hijo en brazos en busca de ayuda. Casi una hora después, cuando llegó al pueblo grande de San Juan, los vecinos le pusieron al pequeño una inyección para el dolor. Sin embargo, los gritos del bebé persistían y desesperaban a Mitxi, que tuvo que viajar en bote dos horas hasta Iquitos.

Del Hospital de Apoyo de Iquitos trasladaron a Justin al Hospital Regional, pero era poco lo que se podía hacer para aliviar al pequeño, pues tenía quemaduras de segundo y de tercer grado que le afectaron la piel y los músculos. Por ello, el pasado 23 de setiembre, el bebé fue trasladado a Lima y en el Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja recibió tratamiento para el dolor y fue sometido a tres cirugías de injerto de piel.

“Aún mi niño necesita otras cirugías en su piernita. Sin embargo, vino casi inmóvil y ahora ya se mueve, ya está jalando cosas otra vez. El Seguro Integral de Salud ha cubierto los gastos”, señala Mitxi.

Tras la experiencia, la joven madre pidió a las personas que no dejen agua caliente cerca de los niños y cuiden a sus hijos. “A veces como yo, mucha gente tiene la mala costumbre de dejar agua caliente en el piso, pero no hay que hacerlo porque uno nunca sabe cuando puede ocurrir una desgracia”, refirió.

La historia de Enzo

Niños quemados
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Enzo es un niño de 7 años que también se encuentra internado en el Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja. Él se accidentó hace dos semanas en su vivienda de San Juan de Lurigancho, en Lima. Su abuelo, James Pérez Santiago, contó que al pequeño le cayó el agua de un hervidor y le causó quemaduras de segundo grado en las piernas.

“El hervidor estaba en una mesa a una altura de un metro aproximadamente. Enzo estaba jugando cerca y sin darse cuenta jaló el cable del hervidor haciendo que este se voltee. El agua hirviendo le cayó en las piernas, quemándole la piel y causándole mucho dolor”, recordó.

Enzo fue atendido la posta médica cercana a su casa, pero las curaciones le causaban mucho dolor. Por ello, hace una semana, fue trasladado al Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja, donde ha sido sometido a varias curaciones en sala de operaciones y se recupera satisfactoriamente.

Sin embargo, Don James sufre mucho por su nieto, por eso, al igual que Mitxi, hizo un llamado a los padres de familia para que tengan cuidado con sus hijos pequeños. “Los niños son inquietos y ellos desconocen los peligros. Aquí en el instituto veo que llegan muchos casos similares, pero somos los adultos los que podemos prevenir estos accidentes”, manifestó.

Precisamente con la finalidad de prevenir este tipo de accidentes, el Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja realizará por tercer año consecutivo la campaña No Más Niños Quemados, que busca concientizar a la población sobre los peligros que pueden causar estos accidentes en la salud física y emocional de los menores.

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