Allison trabajaba como becaria de un programa del Estado, y estaba postulando a Enseña Perú para ser docente en provincia al mismo tiempo que se preparaba para sustentar su tesis. Sin embargo, en enero de este año, y a pesar de que mantenía todos los cuidados, se contagió de , por lo que sus planes tuvieron que ser postergados.

“Me faltaba el oxígeno, tenía fiebre alta y saturación baja, estaba en 74%”, recuerda. Allison estuvo semana y media con balones de oxígeno en su casa, tratando de sobrellevar la situación, pero llegó al punto de necesitar 2 balones al día justo durante las semanas en las que el oxígeno escaseaba. “En ese momento le dije a mi hermana que teníamos que pedir ayuda y ella contactó con Pacífico, nuestra aseguradora, quienes lograron trasladarme rápidamente a emergencia de \ Clínica San Borja”, cuenta.

Allison llegó a la sala de emergencias de la clínica la madrugada de un 20 de enero, con dificultad para respirar y síntomas graves de Covid-19. Ahí la atendió el Dr. Manuel Arias, Especialista en Medicina Interna en SANNA \ Clínica San Borja. “Realizamos diversos exámenes. Estaba en estado crítico, con una saturación baja y con los pulmones comprometidos al 90%” cuenta el doctor Arias.

Por su condición, inmediatamente Allison tuvo que ser hospitalizada. Esa madrugada de enero, Allison le dijo a su hermana que iba a dormir un rato, pues se sentía algo cansada y débil, pero ella no sabía que despertaría, no a la mañana siguiente, sino hasta el 15 de marzo, 2 meses después de su ingreso a la clínica. Durante estos meses, Allison ocupó una de las camas en la Unidad de Cuidados Intensivos, en donde tuvieron que practicarle una traqueotomía y tuvo que ser monitoreada diariamente, pues su situación no mejoraba.

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Sin embargo, gracias al tratamiento y atención de los especialistas que la trataron, el estado de salud de Allison se estabilizó y pudo pasar a UCI intermedia, aún con sedación profunda, en donde finalmente despertó. “En ese momento no podía respirar por mí misma, mis pulmones estaban bastante afectados. Solo atiné a mirar a mi alrededor y pensar: estoy viva”. Los técnicos que estuvieron en la habitación cuando Allison se despertó recuerdan que preguntó la fecha, a lo que le respondieron que era 15 de marzo. “No podía creerlo. Pensé que se habían confundido, porque yo entré a la clínica en enero y no podían haber pasado 2 meses”.

La recuperación

El proceso de recuperación fue largo. “Como consecuencia del Covid-19, Allison presentaba una polineuropatía de paciente crítico, lo cual significa que los nervios de distintas partes del su cuerpo estaban comprometidos”, comenta el Dr. Arias. Después de 15 días de haberse despertado, y aún en UCI intermedia, Allison inició con las terapias físicas y de respiración. “No tenía mucha sensibilidad en el cuerpo; trataba de levantarme, pero no tenía fuerzas y sentía dolor en los brazos y la espalda; tampoco podía caminar”, recuerda Allison. “Muchas veces quise rendirme”, admite, “pero las enfermeras y técnicos me decían que el dolor significaba que estaba recobrando poco a poco la sensibilidad, por lo que las terapias estaban haciendo efecto”.

Después de tres semanas con terapia física, ya fuera de UCI, Allison logró ponerse de pie. “Fue un momento muy emocionante, no sé cómo describirlo. En la clínica usaba andador para movilizarme, pero me incentivaron mucho a dejarlo, para no acostumbrarme y poder volver a caminar por mi cuenta”. A pesar de que aún requería respirador artificial para poder respirar correctamente, poco a poco sus pulmones también se fueron recuperando.

La sustentación de su tesis

Allison estaba cada vez más motivada a recuperarse por completo, y dos razones la impulsaban: volver a ver a su familia y poder sustentar su tesis. Para lo segundo, no esperó. “Desarrollé mi proyecto desde la clínica junto a dos compañeras más y cada día le decía al doctor que me cuidaba: doctor, ya quiero que me quiten esto (el tubo de la traqueotomía) para poder hablar sin problemas”, cuenta.

Tanto la mamá de Allison como el Dr. Arias recuerdan el día en que finalmente ella sustentó su tesis. “Ese día ella aún estaba con oxígeno, y yo le pregunté: pero hija, ¿de verdad vas a poder? ‘Sí mamá’, me dijo”. El Dr. Arias agrega: “Para nosotros fue una sorpresa. Recuerdo que ese día yo llegaba a su habitación y ella estaba dando su examen de grado por videollamada. Fue algo fantástico”.

Finalmente, llegó el día en el que los doctores comunicaron a la familia de Allison que le darían el alta. “Por protocolos de seguridad de la clínica no podíamos estar acompañando a Allison físicamente”, indica la mamá de la paciente. “Queríamos abrazarla y esperábamos el momento de volver a estar juntas nuevamente”.

Definitivamente, el tratamiento y apoyo recibido por parte del personal médico de SANNA \ Clínica San Borja fue muy importante para que Allison pueda contar su historia el día de hoy. “Siempre sentí su cercanía y su preocupación por mí. No me dejaban sola y siempre me motivaron a seguir adelante” cuenta.

“Es crucial la atención de calidad al paciente, pero también hay que darles calidez; es importante ese balance”, explica el Dr. Arias, quien siempre recordará a Allison como la paciente milagro. “Ella colaboró mucho con nosotros para su recuperación. Se mantuvo muy positiva y se dedicó con mucho esmero a su rehabilitación”.

Allison nunca creyó que se iba a contagiar, nunca pensó que su familia sería parte de los casi 2 millones de peruanos que se han contagiado de esta enfermedad. “Muchos piensan que no les va a tocar, pero todos estamos expuestos, a pesar de los cuidados que podamos tener”, reflexiona Allison. “Hoy estoy muy agradecida de haber superado esta enfermedad y quiero transmitir el mensaje de que, si bien no debemos vivir con miedo de la enfermedad, es muy importante mantener las medidas de cuidado para no ponernos en riesgo a nosotros ni a nuestros seres queridos”.

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