Todo el mundo es esclavo de sus palabras y amo de sus silencios, reza un viejo adagio que bien puede aplicarse a la actual pareja presidencial. y parece que ahora sufren de una suerte de amnesia, pues no se puede entender cómo se nombró ministro del Interior a Wilver Calle, , el 13 de marzo de 1999, el Acta de Sujeción al autogolpe del 5 de abril de 1992 y al fujimontesinismo.

Quizá Calle, como sostienen muchos, no está –per se– descalificado por haber suscrito el documento. Todos los generales y coroneles de la época fueron obligados a hacerlo. El problema está en lo que dijeron quienes hoy están en el poder y avalaron su designación.

"Se hará una limpieza total en las Fuerzas Armadas para retirar a los mandos militares que firmaron el acta de sujeción durante el régimen fujimorista", declaró la actual primera dama el 6 de marzo de 2006, en plena campaña electoral en la que su esposo tentó –sin éxito– la presidencia por primera vez.

Por su parte, el jefe de Estado, en su libro publicado en el 2009 bajo el título "Ollanta Humala: de Locumba a candidato a la presidencia en Perú", pidió una Corte de Honor para todos aquellos altos mandos de las Fuerzas Armadas que firmaron el acta de sujeción, hecho que incluso calificó como un "pacto de honor propiciado por delincuentes".

"El acta es un acto conspirativo contra el sistema democrático, un cierrafilas corporativo eterno para que no se investiguen los casos de violación a los derechos humanos que comprometían al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de esos años", dijo Humala en su autobiografía.

Con todo esto y pese a ello, Calle Girón está hoy ocupando el despacho de Córpac con la anuencia de la pareja presidencial. Y la coherencia y consecuencia entre lo que se dice y lo que se hace, ¿dónde quedó?