Cedro:Hace más de 10 años se ofrecen diversos estupefacientes en estos sitios. (USI)
Cedro:Hace más de 10 años se ofrecen diversos estupefacientes en estos sitios. (USI)

Sucede en parques, frente a colegios y en centros comerciales, cada vez más cerca de niños y adolescentes. Un estudio de Cedro revela que hay 1,300 puntos de venta de droga en la capital y en el primer puerto.

Estos lugares se encuentran, en su mayoría, en La Victoria, Comas, San Juan de Lurigancho y en el Callao. Pero de esta realidad no escapan distritos como Miraflores, San Isidro ni Santiago de Surco (ver cuadro).

Según la investigación, en estas zonas se vende droga hace más de 10 años. Además, con el testimonio de los pacientes de Cedro, se han ido agregando otros puntos nuevos de oferta y con nuevas modalidades (vía delivery o por citas personales).

En el caso de los delincuentes que acuden a estas zonas, estos exigen más la pasta básica de cocaína (PBC) y la marihuana, manifestó Milton Rojas, especialista y consultor de la mencionada institución.

"Es por los efectos que les proporcionan y por lo rápido que experimentan los mismos. Esto hace que pierdan, en cuestión de minutos, el sentido de la moral y de la compasión hacia el prójimo", sostuvo a Perú21.

PBC: LA MÁS ADICTIVAEn el caso de la PBC, afirmó que es la droga más destructiva y adictiva en Latinoamérica, solo comparada con la heroína, que no se comercializa en el país.

"El adicto deja su trabajo, solo vive para usar esta droga. Tarde o temprano termina convirtiéndose en un vendedor más", afirmó. Un consumidor crónico de PBC puede llegar a fumar hasta 150 cigarrillos en un solo día. Esto termina produciéndole muerte cerebral.

De otro lado, sobre la marihuana, advirtió que la mayoría de personas cree que es una droga inofensiva para el organismo, por ello es la más empleada en todo el país. "Lo que pasa es que ya no se fuma el cannabis tradicional, hay variedades más potentes como el skunk o maldi que son letales", indicó.

Sobre las nuevas modalidades de venta de drogas, la que más predomina es el contacto con el vendedor a través de las redes sociales como Facebook o WhatsApp.

Quienes por lo general recurren a esta modalidad son personas de clase social media o alta que suelen adquirir sustancias sintéticas, como el éxtasis o el LSD. También se pide marihuana en grandes cantidades.

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