Accidentado arranque del juicio oral por el asesinato de la empresaria en agosto de 2006. La primera audiencia del proceso, que se realiza en el penal de Lurigancho, tuvo que ser suspendida luego de que abandonará la sala la defensa legal de , hija de la víctima, y su expareja , procesadas como autoras intelectuales del crimen.

Los abogados de la parte acusada, Luis Lamas Puccio e Iván Torres, alegaron que su retiro abrupto de la audiencia se debió a que la Segunda Sala Penal para Reos en Cárcel rechazó su pedido para anular "supuestos actos de investigación contenidos en ocho sobres supuestamente lacrados por ser prueba prohibida".

La sala indicó que primero verá el contenido de los sobres antes de emitir una decisión sobre la solicitud de la defensa de Eva y Liliana, pero Lamas Puccio insistió. Al no ver que no se le hizo caso, dejó la sala de audiencias del penal. Ante esto, las imputadas rechazaron que se les asigne un abogado de oficio y no quedó otro camino que suspender hasta el próximo viernes 16 de marzo.

"La Fiscalía se contradice porque está de acuerdo a que se convalide (como prueba los sobres), pero por otro lado ha enviado oficios a la OCMA para que se investigue a la magistrada que aperturó (sic) esos sobres", dijo Lamas Puccio a la salida del penal, sin dejar de mencionar que actúa de esta forma para evitar una "nulidad futura" de todo el proceso y una consecuente pérdida de tiempo.

Asimismo, la sala rechazó la otra petición de la defensa de las imputadas, la cual consiste en declarar nulo el juicio oral.

LE TEMEN A LAS PRUEBASA su turno, el hermano de Eva, , consideró la actitud de la defensa de las acusadas como un "entorpecimiento del proceso". "En vez de contribuir a que se logre la justicia cuanto antes, se está dilatando el proceso por temor a que se tenga acceso a pruebas al parecer bastante contundentes", dijo.

Añadió que, si bien los abogados están en todo su derecho de proceder así, "su actitud habla bastante sobre cómo actuará durante este proceso".

Los sobres mencionados contendrían conversaciones entre las procesadas y su defensa, en las que se evidenciaría una intención de comprar la versión del sicario , asesino confeso de Myriam Fefer.