(USI)
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"Lo acuchillé cuando cayó de espaldas, quiso agarrarme dándose la vuelta, pero seguí acuchillándolo… Cuando dejó de moverse, me levanté". Esta es parte de la confesión del argentino (34), quien contó paso a paso cómo acabó con la vida de su cuñado Jules Jair Tuesta Rojas (21).

El homicida manifestó que, antes de asesinar al joven, ambos forcejearon. "Caí al piso y empezó a golpearme en la cabeza. Cuando desperté, yo estaba amarrado, luego empecé a soltarme. Nos agarramos de nuevo, le pegué y le pegué hasta que se quedó un poco tranquilo, después lo até lo más que pude", refirió el extranjero.

Si bien contó estos detalles, en su declaración ante los agentes de la División de Investigación de Homicidios siempre negó haber asesinado a su novia, Kharime Antuanet Benvenuto Rojas (31), y a su suegra, Gregoria Maricela Rojas Virto (50). Por el contrario, culpó a su cuñado.

Sin embargo, para los policías, él es el autor del triple homicidio. "Las pruebas lo delatan", indicó uno de los investigadores.

"Las tres víctimas presentan los cortes de arriba hacia abajo y en la espalda (altura de los hombros), así como alrededor del cuello, hechos por la misma persona (de estatura alta)", explicó un oficial.

Además, dijo que en los tres cuchillos utilizados en los crímenes solo se encontraron las huellas de Ariel Valdivia. Las pruebas que figuran en el atestado también incluyen la cronología de los hechos, la descripción de las escenas del crimen, así como la pericia psicológica del homicida.

En tanto, el argentino narró a la Policía que creció en un barrio muy violento en su país. Se supo que, al llegar al Perú, trabajó tres meses en una inmobiliaria en Santa Clara, de donde fue despedido por violento.

TENGA EN CUENTA

- La jueza Heidi Monzón abrió proceso con mandato de detención al argentino Ariel Valdivia Magallanes por los delitos de feminicidio y homicidio calificado. La tarde de ayer fue recluido en el penal Piedras Gordas.

- Los restos de Kharime Benvenuto, de su madre y de su hermano fueron sepultados ayer en medio de conmovedoras escenas de dolor. Los deudos exigieron la máxima condena para el criminal.