NO AL CASTIGO FÍSICO Y HUMILLANTE. Esta forma de violencia afecta el desarrollo cognitivo, sensorial y emocional de los menores. (Perú21)
NO AL CASTIGO FÍSICO Y HUMILLANTE. Esta forma de violencia afecta el desarrollo cognitivo, sensorial y emocional de los menores. (Perú21)

La violencia contra los niños y adolescentes crece en el Perú. Una de cada 5 niñas peruanas y uno de cada 10 niños son agredidos sexualmente antes de cumplir los 16 años, aseguró el médico psiquiatra Rolando Pomalima, director de Niños y Adolescentes del Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado Hideyo Noguchi.

El especialista señaló que, según los estudios hechos por esa institución, en casi el 90% de los casos el agresor es un hombre y uno de cada cuatro abusadores infantiles es adolescente. Además, más del 80% de los abusadores son conocidos de la víctima y, por lo tanto, tienen un fácil acceso a ella.

Pomalima advirtió que los niños y adolescentes abusados son desposeídos de su infancia y pierden la confianza en los adultos. Por esa situación presentan problemas de salud mental a corto y largo plazo, así como síntomas ansiosos y depresivos, conductas agresivas, pesadillas, pérdida de apetito y disminución de su rendimiento escolar.

“Si estos síntomas no son tratados inmediata y adecuadamente pueden llevar al menor a sufrir serios trastornos psiquiátricos, como trastornos de la personalidad, de estrés postraumático, de la conducta alimentaria, o también alterar seriamente su desarrollo psicosexual e incluso llevar al suicidio”, advirtió.

Perfil del agresor

El psiquiatra del Instituto Nacional de Salud Mental indicó que es muy frecuente que los agresores hayan sido víctimas de maltrato y abuso en la infancia o hayan tenido experiencias traumáticas previas, lo que puede provocar que repliquen estas situaciones en la adultez.

Por lo general son personas con una autoestima muy baja y poca tolerancia al estrés. Suelen presentar sentimientos de inferioridad, dificultad en sus relaciones personales e inmadurez psicológica o emocional. En general, tienen una considerable falta de empatía, por lo que no son capaces de conectar con el sufrimiento de sus víctimas, tendiendo a autojustificarse y no sentir remordimiento por el abuso cometido”, detalló.

Pomalima agregó que la gran mayoría de pedófilos y pederastas mantienen algún tipo de vinculación con su víctima, que puede ser familiar, laboral o vecinal, lo que les facilita contactar con los menores. “Muchas veces invierten meses o años para estar en contacto con la niña o el niño antes de cometer el abuso”, dijo.

Más control de redes sociales

Ante esa situación, el experto advirtió que los padres deben tener más control sobre sus hijos, pero sobre todo en el uso de las redes sociales, ya que estas se han convertido en una de las modalidades preferidas por los pederastas y pedófilos para captar a sus víctimas.

"El modus operandi de los agresores es acercarse por este medio con un perfil falso para establecer una relación de confianza con el menor, fingiendo empatía, cariño, amistad, etc., lo que suele ser la antesala de un abuso sexual", recalcó.

Para evitar esta manipulación, el psiquiatra dijo que los padres deben crear buenos vínculos afectivos con los hijos y desarrollar la confianza. Además, deben mantener una comunicación constante con la familia y estar pendientes de sus actividades y amistades.

También recomendó limitar y controlar las horas de uso de Internet, aconsejar a los menores a no comunicarse con personas desconocidas y enseñarles sobre los peligros de dar información privada o publicar fotos e intimar con desconocidos.

Asimismo, dijo que hay que estar alertas cuando el niño empieza a comportarse de manera distinta a la normal o se muestra desinteresado y retraído en su vida cotidiana. Ese es el momento de buscar ayuda profesional.