No solo en verano, pero mejor en esta época del año. , las paletas hechas postre son deliciosas, refrescantes y hasta adictivas. No es la primera vez que me rindo ante ellas, pero en esta ocasión disfruté de nuevos sabores.

Todo empezó en 2015, cuando el esposo de Sandra Da Ponte viajó a México y conoció el concepto de las paletas rellenas. Sandra dejó su carrera de educación y va al país azteca para hacer un curso especializado que le permitiera crear fórmulas y poner un negocio propio. Los dos estaban deslumbrados por la idea. Para febrero de 2016, la paleta ya se había hecho postre y tenía un lugar en la avenida Villarán.

El lugar quedaría chico a solo siete meses. Abrieron local en la avenida Casuarinas en Surco. Luego llegaron a la avenida Pershing, a Santa Cruz, Barranco… La expansión.

Hoy, de vuelta al local de Villarán, un domingo cualquiera encontramos a decenas de personas en busca de su paleta. Los sabores son tan variados que cuesta decidirse. Grandes y chicos disfrutan el momento de tomar ‘LA DECISIÓN’ y, por lo que vimos, no solo se comen una; van por dos, por tres.

SABORES DIVERSOS

Sandra Da Ponte fue la primera en crear el concepto de paletas rellenas, y a la par, también fue la creadora del eslogan y estilo de “postre hecho paleta”, dos tendencias que le han permitido marcar la diferencia. Cada tienda produce para el expendio del día, y las paletas no tienen más de dos días de rotación.

Cada paleta tiene un peso de 120 gramos. Empezó con sabores como fresa con leche condensada, cookies and cream, lúcuma con chocolate, pie de limón, cheesecake de sauco, tres leches, selva negra, trufa de chocolate y suspiro limeño. Año a año crea más sabores, entre ellos carrot cake, menta con chocolate y hace unos años también con opciones sin lactosa para los intolerantes o veganos. Ahora, incluyen también coberturas de chocolate Ibérica. Dicen que estas paletas tienen fans. Y yo lo soy.



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