Cualquier hora es buena para pasar un grato momento en . La vista –el siempre romántico Puente de los Suspiros de Barranco– es impresionante y la nueva carta sorprende. Primera recomendación: trata de buscar el mejor lugar, que en mi opinión es el que da al puentecito. Segunda: déjate guiar por el chef, y no te pierdas por ninguna razón los exquisitos tragos de autor.

“La idea original de Santos fue ser un bar hípster. Así fue inicialmente pensado por el reconocido empresario Elías Saba, propietario de Santos. Ahora bien, hace 10 años podría ser atractivo dedicarnos solo a la coctelería, pero hoy vemos con agrado que los clientes cambiaron, y es una casa que tiene mucho más potencial”, dice el chef Eduardo Castañón, mientras recorre la hermosa casona con más de 100 años de antigüedad que se ubica en el Paseo Chabuca Granda.

Sabores21 Santos

La casona, que antes de ser Santos fue una peña, hoy es un espacio que sabe combinar lo moderno, clásico y lo chic.

“Mi propuesta ha cambiado mucho porque originalmente solo teníamos platos para compartir y picar, más propios de bar. Hoy tenemos una variedad enfocada en la comida peruana tradicional, no diría criolla como tal, porque la comida criolla es bastante amplia. Estamos enfocados en el buen producto y los sabores originales para que nuestro público disfrute del sabor tradicional, ese saborcito de antaño que cautiva, y para que también el turista tenga una nueva alternativa”, comenta Eduardo, quien, con una simple y sencilla causa limeña, nos deja clara la esencia de su cocina. Lo mismo nos pasa con el exquisito lomo saltado. Un imperdible.

Los cocteles, buenísimos. Me enamoré del No Drama Llama –que, para resumir, lleva gin, jarabe de granada, ginger ale y otros secretos– y mi acompañante disfrutó el Love Is in the Sky (vodka, aperol y toronja). No dejes los chilcanos y, claro, una cerveza heladita. Barranco siempre te da sorpresas.

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