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Sabores21: Amada selva [VIDEO]

Con 24 locales a nivel nacional, dos con puerta a la calle en Los Olivos y uno en Surco, la cadena  no para de crecer.

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Esther Vargas
Esther Vargas

Si hay algo que Gerson Inzunza no puede dejar atrás es el recuerdo de una vida de esfuerzos y dedicación. Hoy dice con orgullo que nada lo detiene y que la disciplina y la perseverancia han sido la clave de La Choza de la Anaconda , una cadena de comida de la selva que tiene 24 restaurantes, la mayoría pequeños y ubicados en centros comerciales, y tres con puerta a calle. Nos recibe en la avenida Caminos del Inca 1666, Surco, donde se ubica su más reciente creación.

La comida de la selva me ha cautivado desde siempre. La he disfrutado en mercaditos y en restaurantes de Lima y de la Amazonía. La Choza de la Anaconda tiene opciones que son una verdadera fiesta de sabores. El juane de gallina, tan clásico, puede cambiar de un lugar a otro. En esta mesa mantiene una buena textura y perfecta cocción, al igual que el tacacho con cecina mixto con chorizo de la selva más sarsa de cocona. El tiradito amazónico con paiche en láminas con salsa de ají charapita y rocoto es una verdadera sorpresa, y el paiche ahumado con verduras salteadas como palmitos, vainitas bebé, zanahorias y pimentón es una arriesgada y bien lograda propuesta que sorprende el paladar.

Si quieres probar de todo un poco, puedes optar por el buffet especial del sábado, domingo y lunes en el local de Surco. El costo por persona es 45 soles, accesible para la oferta exquisita. Los niños menores de cinco años no pagan.

Sabores21: Amada selva. (Esther Vargas)

Además del crecimiento (planean llegar a Larcomar el próximo año), la familia Inzunza acaba de inaugurar su nueva planta de producción de cecina y chorizo en Lima. Gerson nació en la selva de Huánuco y trabajó desde pequeño vendiendo de todo. Su primer destino en Lima fue Los Olivos, donde con sus padres pusieron un puesto de comida. Viajó a Alemania en el año 2000 con el sueño de trabajar en algún restaurante. Pero durmió dos días en la calle hasta que un conocido peruano le dio alojamiento, mientras que otro le prestó su pasaporte para poder trabajar. Su buena sazón le abrió puertas poco a poco. Regresó al Perú después de 10 años y con todo el esfuerzo que supuso ahorrar instaló el primer restaurante La Choza de la Anaconda. Desde entonces solo mira para adelante.

DATOS

- La Choza de la Anaconda celebra la Fiesta de San Juan con una carta renovada.

- Una de sus creaciones son los fetuccinis en salsa de cocona con cecina, plato que busca demostrar que la cocina de la selva es bastante versátil.

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