Andrea Milano, barista del café miraflorino. Foto: Katherine Fernández
Andrea Milano, barista del café miraflorino. Foto: Katherine Fernández

Por David Gonzales, coordinador de la Cámara de Café y Cacao.

El es un producto funcional y pasional. Para muchos, es el energizante con el que se comienza el día, cuyo consumo es parte de la rutina de trabajo. Para otros, es una pasión, una recompensa conmigo mismo. Indulgencia le llaman en marketing al tomar una buena taza de café, pues no solo es la mejor manera de acompañar las tareas o tener un momento de distensión. Es también estimular los sentidos: un buen olor, un buen sabor, una buena vista de la taza humeante y el sonido de las gotas del café cuando preparamos en casa...

Durante muchos años, el café peruano ha sido noticia de sus logros internacionales, de su reconocimiento, de su relevancia en el comercio mundial y de la importancia para la economía local. Pero al mismo tiempo, se ha sido muy autocrítico con el consumo local, tanto, que hemos no hemos puesto en magnitud los cambios del mercado: más de 200 cafetería de especialidad, más de 400 marcas de café, incremento de punto de ventas de café en las principales ciudades y sobre todo, una comunidad de consumidores conectados, no sólo con el café peruano, sino también entre ellos por las redes.

David Gonzales, coordinador de la Cámara de Café y Cacao.
David Gonzales, coordinador de la Cámara de Café y Cacao.

El consumo de café, en grano o molido, ha avanzado en la última década. Se estima que al final 2030 consumiremos el doble de tazas que, en 2020, más del 95% de este será café peruano. Es un proceso que tiene nuevos rostros, no solo por los consumidores que se incorporan y comienzan su relación con el café, sino también con los nuevos negocios de molinos, métodos de preparación, cafeterías y marca.

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Según Euromonitor, el mercado peruano de café molido o grano crecerá más de 50% entre el 2020 y 2025, impulsado por las nuevas marcas, los nuevos canales de venta, en particular el comercio electrónico y el consumo fuera del hogar. Si bien la pandemia ha afectado en parte esta tendencia, en general, todas las empresas de mercado coinciden en que se mantendrá y nos brindan datos alentadores: se está gastando más en la compra de café, aumentando un 13% el volumen consumido. Los peruanos están “invirtiendo” en comprar un café de mayor valor.

Café del Cusco en el corazón de Miraflores
Café del Cusco en el corazón de Miraflores

La industria se ha adaptado. En los canales tradicionales como mercados y bodegas, la venta ha aumentado en 6%, logrando una mayor presencia del producto y nuevos formatos en marcas tradicionales. De otro lado, las nuevas marcas y los canales que se han desarrollado, como el avance de las cafeterías como punto de venta de café. Los testimonios señalados por dan cuenta de un incremento de 30% a 300% en las ventas de bolsas de café. Los consumidores están llevando el producto a prepararlo en casa. Esto ha dinamizado el comercio de molinos y métodos de preparación de café. Este equipamiento en casa se acompaña con la búsqueda de nuevas experiencias en el consumo: nuevos orígenes, mayores puntajes, variantes en la preparación, etc.

Mirado así, el proceso para el café peruano en el consumo local no pinta mal. De gota en gota la taza está más llena que vacía. Este proceso de crecimiento de consumo es descentralizado, va de la mano con el desarrollo de la identidad de las zonas productoras y el vínculo que se genera con los agricultores. Quizá sólo faltaba mirar bien lo que pasaba en el mercado, el proceso del consumo está en marcha, la pandemia ha ayudado a superar el problema de punto de venta de café, las redes nos dan opciones, los amigos consejos. Está en nuestras manos aprovechar y consolidar el proceso y en manos del Estado no alejarlo de lo sostenible.

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