El autor chileno comenzó a escribir poesía desde muy joven, publicando su primer libro en 1937. (USI)
El autor chileno comenzó a escribir poesía desde muy joven, publicando su primer libro en 1937. (USI)

El poeta, o antipoeta, chileno fue distinguido con el premio Cervantes de Literatura, el más prestigioso de las letras españolas, anunció el jueves el Ministerio de Cultura.

Parra, de 97 años, es considerado el creador de la denominada antipoesía. Además, es el único superviviente del trío más famoso de poetas chilenos, con Pablo Neruda y Vicente Huidobro. Es hermano de la famosa folclorista Violeta Parra, ya fallecida.

El presidente Sebastián Piñera felicitó a través de Twitter al poeta, quien vive recluído desde hace años en el balnario de las Cruces, a unos 120 kilómetros de Santiago. "Felicitaciones a don Nicanor Parra por ser muy merecido Premio Cervantes 2011. Un justo reconocimiento a su enorme genio y talento poético", escribió el mandatario.

Poema 'La víbora', de Nicanor Parra

Durante largos años estuve condenado a adorar a una mujer despreciableSacrificarme por ella, sufrir humillaciones y burlas sin cuento,Trabajar día y noche para alimentarla y vestirla,Llevar a cabo algunos delitos, cometer algunas faltas,A la luz de la luna realizar pequeños robos,Falsificaciones de documentos comprometedores,So pena de caer en descrédito ante sus ojos fascinantes.En horas de comprensión solíamos concurrir a los parquesY retratarnos juntos manejando una lancha a motor,O nos íbamos a un café danzanteDonde nos entregábamos a un baile desenfrenadoQue se prolongaba hasta altas horas de la madrugada.Largos años viví prisionero del encanto de aquella mujerQue solía presentarse a mi oficina completamente desnudaEjecutando las contorsiones más difíciles de imaginarCon el propósito de incorporar mi pobre alma a su órbitaY, sobre todo, para extorsionarme hasta el último centavo.Me prohibía estrictamente que me relacionase con mi familia.Mis amigos eran separados de mí mediante libelos infamantesQue la víbora hacía publicar en un diario de su propiedad.Apasionada hasta el delirio no me daba un instante de tregua,Exigiéndome perentoriamente que besara su bocaY que contestase sin dilación sus necias preguntas,Varias de ellas referentes a la eternidad y a la vida futuraTemas que producían en mí un lamentable estado de ánimo,Zumbidos de oídos, entrecortadas náuseas, desvanecimientos prematurosQue ella sabía aprovechar con ese espíritu práctico que la caracterizabaPara vestirse rápidamente sin pérdida de tiempoY abandonar mi departamento dejándome con un palmo de narices.Esta situación se prolongó por más de cinco años.Por temporadas vivíamos juntos en una pieza redondaQue pagábamos a medias en un barrio de lujo cerca del cementerio.(Algunas noches hubimos de interrumpir nuestra luna de mielPara hacer frente a las ratas que se colaban por la ventana).

Llevaba la víbora un minucioso libro de cuentasEn el que anotaba hasta el más mínimo centavo que yo le pedía en préstamo;No me permitía usar el cepillo de dientes que yo mismo le había regaladoY me acusaba de haber arruinado su juventud:Lanzando llamas por los ojos me emplazaba a comparecer ante el juezY pagarle dentro de un plazo prudente parte de la deuda,Pues ella necesitaba ese dinero para continuar sus estudiosEntonces hube de salir a la calle a vivir de la caridad pública,Dormir en los bancos de las plazas,Donde fui encontrado muchas veces moribundo por la policíaEntre las primeras hojas del otoño.Felizmente aquel estado de cosas no pasó más adelante,Porque cierta vez en que yo me encontraba en una plaza tambiénPosando frente a una cámara fotográficaUnas deliciosas manos femeninas me vendaron de pronto la vistaMientras una voz amada para mí me preguntaba quién soy yo.Tú eres mi amor, respondí con serenidad.¡Ángel mío, dijo ella nerviosamente,Permite que me siente en tus rodillas una vez más!Entonces pude percatarme de que ella se presentaba ahora provista de un pequeño taparrabos.Fue un encuentro memorable, aunque lleno de notas discordantes:Me he comprado una parcela, no lejos del matadero, exclamó,Allí pienso construir una especie de pirámide.En la que podamos pasar los últimos días de nuestra vida.Ya he terminado mis estudios, me he recibido de abogado,Dispongo de buen capital;Dediquémonos a un negocio productivo, los dos, amor mío, agregóLejos del mundo construyamos nuestro nido.Basta de sandeces, repliqué, tus planes me inspiran desconfianza,Piensa que de un momento a otro mi verdadera mujerPuede dejarnos a todos en la miseria más espantosa.Mis hijos han crecido ya, el tiempo ha transcurrido,Me siento profundamente agotado, déjame reposar un instante,Tráeme un poco de agua, mujer,Consígueme algo de comer en alguna parte,Estoy muerto de hambre,No puedo trabajar más para ti,Todo ha terminado entre nosotros.