El primate fue galardonado en 2006 por el estival Internacional de Cine de Comedia de Peñíscola en España. (Internet)
El primate fue galardonado en 2006 por el estival Internacional de Cine de Comedia de Peñíscola en España. (Internet)

El último de los primates que encarnó , la recordada compañera de Tarzán, murió a los 80 años tras sufrir una insuficiencia renal en la reserva de Florida (Estados Unidos) en la que vivía.

Con solo dos años, el chimpancé –cuyo nombre era Jiggs– acompañó al Tarzán más icónico de todos los tiempos (interpretado por ) en cintas como , , ! (1939) y (1942).

Entre 1930 y 1940, el animal trabajó, en total, en 12 películas del 'Hombre mono', junto con otros tres chimpancés que se alternaban en las secuencias. Hasta el pasado 24 de diciembre, día en que se registró su deceso, Jiggs era el único sobreviviente del reparto estelar.

Su fama llegó a ser tal que, en tres oportunidades, estuvo nominado para tener su propio espacio en el Salón de la Fama de Hollywood, donde los perros Lassie y Rintintín también fueron destacados.

A los 75 años, en 2006, recibió el único galardón cinematográfico de toda su carrera artística, otorgado por el como reconocimiento a su trayectoria.

Su veterinario, Dan Westfall, contaba que debía inyectarle insulina porque sufría de diabetes. Por las mañanas, se daba el lujo de tomar un banquete como desayuno: manzanas, bananas y naranjas, entre otras frutas.

El resto de su tiempo, Jiggs se la pasaba mirando fútbol y pintando con sus dedos. Sus obras eran rematadas para financiar la reserva de primates de Palm Harbor, en la que residía desde hace 40 años.

El simio "era muy amigable y receptivo y le encantaba reír", señala Westfall. "No era problemático en lo absoluto, aunque tenía algunos momentos en que se disgustaba y arrojaba heces contra sus cuidadores", acotó.

Jiggs también figuraba en el Libro Guinness de los Récords como el mono más longevo del mundo. Con sus 80 años, había duplicado la edad promedio de su especie, calculada entre los 25 y 45 años.