Milett Figueroa: “En la actuación hallé todo, mi curación y psicólogo”

“Hay gente que no le gusta que yo esté actuando. Dicen: ‘ella no puede actuar, porque solo tiene un cuerpo bonito’. Pueden decir mil cosas, pero uno no va a hacer lo que la opinión dice”, comenta a propósito de su papel en 'Pantaleón y las visitadoras: El musical'.

Mijail Palacios

Ensaya desde las 8 de la mañana hasta las 11 de la noche, de lunes a sábado. “Acabo muerta”, me dice Milett Figueroa sobre los ensayos para 'Pantaleón y las visitadoras: El musical' , donde ella protagonizará a la ‘Brasileña’. “Estoy en este mundo porque me gusta”, aclara.

La obra, que en mayo llega al teatro, está basada en el libro de nuestro premio nobel Mario Vargas Llosa, texto que Milett leyó para la obra. “Me encantó, me reí mucho, es rica para leer”, dice y agrega que antes ya había leído Travesuras de la niña mala.

Su padre falleció cuando ella tenía 10 años. “La luz que tenía él, yo la tengo”, afirma y precisa que es algo que trata de conservar. Y lo está logrando. Vivió en Arequipa hasta los 15 años de edad y vino a Lima para cumplir sus sueños. Detrás de la figura mediática y su impactante belleza, está lo realmente importante. Milett se encuentra en proceso de aprendizaje y viaja feliz por la ruta que siempre quiso seguir: la actuación.

-Con Yvonne Frayssinet conversamos sobre la belleza y me dijo que preferiría ser vista como una persona diferente. ¿Tú cómo te sientes?
Me siento todo. Una mujer no es un solo adjetivo. Una mujer es tridimensional, tiene muchas cosas para hacer y dar. Se puede ser mil personas, mil mujeres, mil personalidades, yo me siento así. Preferiría ser interesante más que bonita.

-¿Te sientes, de alguna forma, estigmatizada por tu propia belleza?
Tampoco me gusta luchar contra eso. No dejo que nadie apague la energía que tengo. No pretendo tampoco ser sofisticada. No me defino en un solo lugar.

-Espíritu que ahora te ha llevado a la actuación, donde se te ve muy cómoda. ¿Qué has descubierto en ese mundo?
Es maravilloso. Es un proceso que me ha transformado de una manera que hasta yo me sorprendo. Qué rico empatizar, ponerse en el lugar de tantas historias y en los zapatos de otras personas, que han vivido amor y locura. Hay que tener muchos pantalones para contar historias tan importantes.

-¿La niña que creció en Arequipa soñaba con este momento?
Desde chiquita la tuve clara. Imitaba a las actrices que veía en la televisión en los años 90. En mi casa, ya sabían que iba a ser artista. En las reuniones familiares yo les hacía el show (risas).

-¿De dónde vino esa vena?
Mi mamá siempre quiso ser artista. Estudió en el Conservatorio. Vengo de una familia de historiadores, escritores y músicos, entre ellos el poeta Alberto Valcárcel y el compositor Theodoro Valcárcel. Ahora, cada persona construye su propio destino.

-¿Y ese pasado no representa una responsabilidad?
No, yo creo que la responsabilidad está en hacer valer lo que te dice tu corazón. Y no porque esté de moda cantar lo voy a hacer. He probado bastantes cosas, pero siempre supe lo que me gustaba: actuar. Para eso he probado con realities, he modelado y cuando empecé fui anfitriona.

-¿Fue difícil ese comienzo?
No, porque todos tienen un comienzo. Son etapas.

-Fuiste portada de una revista a los 14 años de edad. ¿No fue un inicio precoz?
Yo lo quería así. Es más, debí empezar antes de los 14 años. Si no lo hice antes es porque el tiempo de Dios es perfecto. De ahí todo mi recorrido ha sido exacto.

-La actuación es tu puerto seguro, adonde querías llegar.
En la actuación encontré todo, mi curación, mi psicólogo.

-¿De qué te has curado?
Cada personaje te ayuda a sanar de una manera más bonita. Me ha sanado en el sentido de que descubres por qué las personas actúan como lo hacen, por qué tienen una historia detrás que quizá no la comprendes. Todos los actores creo que tenemos un poco de psicólogos. Me gusta investigar por qué sentimos ansiedad, depresión, por qué sentimos tanto apego por ciertas cosas.

-Ahora serás la ‘Brasileña’ en Pantaleón y las visitadoras: El musical. ¿Cómo ha sido ese proceso?
La creación de mi personaje empezó de cero. Estoy tratando de hacer algo distinto. Trato de buscar el lado humano de Olga Arellano, el lado sensible y fuerte. La vida de una prostituta en los años 50 debe haber sido muy luchada. Olga tiene una historia detrás, por eso hace lo que hace.

-¿Descubriste que tenías algo en común con el personaje?
Sí. Ella va a lo que quiere, por su templanza.

-¿El fin justifica los medios?
De ninguna manera, porque después hay una conciencia que está ahí acechándote diariamente. Si tu intuición te dice que no está bien, no está bien.

-También se aborda la hipocresía y el machismo.
Se combate el machismo. Le dicen que deje el trabajo y se niega.

-¿Alguna vez te han pedido que renuncies a tus sueños?
Hay gente que no le gusta que yo esté actuando. Dicen: “Ella no puede actuar, porque solo tiene un cuerpo bonito”. Pueden decir mil cosas, pero uno no va a hacer lo que la opinión dice.

-Para el musical leíste el libro, pero previamente ya habías leído 'Travesuras de la niña mala'. ¿Alguna vez te sentiste la niña mala de la historia?
Yo no soy ni buena ni mala, soy lo que quieres que sea (risas). Me da risa cuando la sociedad o los hombres quieren que seas o buena o mala, o puta o santa.

¿El canto sigue siendo una tarea pendiente?
La actuación es mi carrera y el canto no tiene por qué ir alejado de lo primero. Soy una actriz en formación que canta y baila. Nunca dejaré de aprender.

-¿La actuación fue un punto de quiebre?
Me ha transformado en una persona mucho más intuitiva.

-¿Cómo será la Milett Figueroa del futuro?
Yo sé que me va a sorprender.

AUTOFICHA

“Soy María Milett Figueroa Valcárcel. Siempre me dijeron Milett porque es único. Aunque ahora veo que muchas niñas ya se llaman como yo, lo que es lindo. Mi abuela es palestina, otra abuela italiana y también tengo familia argentina. Poseo muchas raíces. Crecí en Arequipa, pero soy de Lima”.

“He estudiado actuación con Roberto Ángeles. Salí del colegio y me metí a estudiar Decoración de Interiores, Aviación Comercial y Negocios Internacionales, pero ninguna de esas carreras me gustó. Siempre supe que quería ser actriz y ahora me educo en la actuación”.

“Mi mamá fue al Conservatorio. Vengo de una familia de escritores y músicos, como el poeta Alberto Valcárcel y el compositor Theodoro Valcárcel”.

“La actuación es mi carrera y el canto no tiene por qué ir alejado de lo primero. Soy una actriz en formación que canta y baila. Nunca dejaré de aprender”.

“Con el musical infantil 'Papito piernas largas' pisé por primera vez un teatro como actriz. Mi debut en el cine fue con 'Al filo de la ley'. En la televisión empecé con 'El regreso de Lucas'. Me fui a Colombia para maquetear dos canciones, pero por lo pronto le estoy dedicando el 100% a 'Pantaleón y las visitadoras'”.

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