Jaime Cabrera Junco en Twitter

Después de tres años ha regresado al Perú para presentar su segunda novela, que es la segunda parte de una trilogía iniciada con Que la tierra te sea leve. Ricardo Sumalavia (Lima, 1968) tiene un interés particular en la prosa breve, en el microrrelato especialmente, y podríamos decir que de la suma de relatos fragmentados es que surge Mientras huya el cuerpo (editorial Estruendomudo), una novela sobre el proceso de escritura que tiene como trasfondo un relato policial.

Este narrador, además de haber dirigido el Centro de Estudios Orientales de la Universidad Católica del Perú, es profesor de Literatura y ha dictado talleres de escritura. Nuestra charla transcurre en las oficinas de Estruendomudo. Es un mediodía con el cielo gris para variar y previo a la entrevista Sumalavia se encuentra concentrado frente a su laptop. Viste una camisa marrón y unos jeans negros. Ya instalada la cámara de video y elegido el encuadre, comienza nuestra charla.

¿En qué momento te empiezas a reconocer como escritor?El escritor no tiene una conciencia clara de cuándo es que asume y dice "voy a ser escritor". Es parte de un proceso largo y lento, en todo caso en mí se dio de esa manera. Supuestamente yo debí ser un ingeniero mecánico, pero la lectura me fue ganando más y fui ante todo un lector, un lector apasionado. Y no sé en qué momento decidí pasar de lector a escritor. Llegó un momento en que dije que era lo que debería regir mi vida, que estaba tomando casi al ciento por ciento lo que hacía y sentía, y dejé de ser un futuro ingeniero mecánico para dedicarme a los estudios de Literatura, sobre todo para organizar mis lecturas y estar más cerca de lo que siempre me ha gustado.

Si la historia de un escritor es la de un lector, ¿cuáles fueron tus primeras lecturas? En alguna ocasión dijiste que guardas buenos recuerdos de El Principito.Las lecturas las he tenido divididas. Por un lado en la escuela, El Principito, o el libro de cuentos Agua, de José María Arguedas. Paralelamente mi cuñado el esposo de mi hermana, tenía muchas enciclopedias pero había una que se llamaba Lo sé todo, donde había historias que me iban enganchando.

¿A qué escritores consideras como tus referentes literarios? En una reseña que hizo Pilar Dughi de tu libro Retratos familiares, decía que se nota una influencia de Chéjov.Es verdad, ella apuntó bastante bien, pues Chéjov fue una de mis lecturas principales en mi etapa de formación. Leí todo Chéjov, lo releo cada vez que puedo, y definitivamente es un maestro de la escritura. También están Maupassant, y en el caso peruano llegamos a Valdelomar, a Julio Ramón Ribeyro. Todos ellos fueron los que me han nutrido bastante.

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