Kevin Spacey
Kevin Spacey

La historia de vida del actor norteamericano  es, al igual que la de muchos actores famosos, parecida al de un guion de cine: que violó durante cuatro años a su hermano mayor, Randall Fowler, desde que tenía 12 años. Fowler dijo en una entrevista en 2004 que su hermano Kevin, como tratando de evitar salir dañado de un hogar disfuncional, se convirtió en un hombre "vacío y sin sentimientos".

Este hombre "vacío y sin sentimientos" de 46 años -que, paradójicamente, bien podría servir para describir a Frank Underwood, su personaje estrella en 'House of Cards' que interpretó desde 2013- ganó dos Oscar al Mejor actor por su papel en 'American Beauty' (Belleza Americana) y por su actuación en 'The Usual Suspects' (Los sospechosos de siempre), 11 nominaciones a los Emmys, y también un Globo de Oro al mejor actor de Serie Dramática, . Pero la mayor industria del cine norteamericano nos cuenta solamente lo que queremos ver en la pantalla grande, nada más.

Hasta ahora, . Tal como ocurrió con el poderoso productor hollywoodense , que ya suma más de 80 denuncias por acoso, agresión sexual o violación, , víctima del actor cuando tenía 14 años, hace ya tres décadas- para que se destapara algo así como una olla a presión y escucháramos más historias sobre abusos y silencio.

Ya casi no cabe duda de que si el actor era por una razón muy distinta a la del miedo a salir del clóset. Su miedo, en realidad, no era salir del clóset: su miedo era que sucediera lo que está ocurriendo ahora: tras las denuncias en su contra, , porque la empresa anunció el fin de la serie. Spacey ...

Es bastante probable que surjan más denuncias en contra de Spacey y que, en consecuencia, aumenten las acciones condenando el comportamiento del actor, porque así también ocurrió con Weinstein, quien durante décadas estuvo abusando sexualmente de sus víctimas en total impunidad. Por eso, el teatro 'The Old Vic' -que el cuestionado actor dirigió entre 2004 y 2015-  de carácter sexual. Es probable que ya muchas personas del círculo del actor sepan lo que viene en adelante, menos nosotros.

Lo cierto es que las máscaras de nuestro ídolos se están cayendo y -a modo de reflexión- advertimos -casi todos- que existe una contradicción entre ser exitoso en la vida profesional y un desgraciado en la vida real. Nos vamos dando cuenta, como espectadores atentos en una sala de cine, que ya no sirve de nada exhibir distinciones y diplomas y al mismo tiempo no tener nada de qué enorgullecernos en nuestro fuero interno. , acaso para curar los traumas causados durante su niñez, o si se trata de un modo de acallar las críticas en su contra, que, por supuesto, no van a cesar.

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