(AP)
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El cantante canadiense volvió a poner a prueba la paciencia de sus fans, esta vez en un concierto en Dortmund, , al que acudió con más de dos horas y media de retraso.

Los que acudieron el viernes por la tarde al concierto tuvieron que ver cómo transcurrían los minutos sin que la estrella juvenil apareciera en el escenario.

Hacia las 22:00 de la noche comenzaron a llegar los primeros padres para recoger a sus hijos, lo que desató la preocupación de los menores de 16 años que empezaron a temer tener que irse del local sin poder ver a su ídolo. Los organizadores devolvieron el dinero a todos los que abandonaron el lugar.