Pierre Gutiérrez

Desde el saque sabíamos a lo que nos enfrentábamos. Según los recientes setlist, la época dorada del grupo (1995 – 1999) iba a ser ampliamente ignorada. Uno que otro tema del disco Make Yourself y ninguno de los magníficos S.C.I.E.N.C.E. y Fungus Amongus, cuando la banda coqueteaba con ritmos funk y nu metal, estaban previstos para la noche en Lima. Pero, una agradable sorpresa nos esperaba.

Al llegar al Parque de la Exposición confirmamos otra de las hipótesis. El 50% del público asistente era femenino. Cosa genial porque en los pocos conciertos de rock que hay en nuestra capital, una gran mayoría del público está compuesto por varones. Las mujeres tienen tanto derecho como los hombres para rockear, aunque es bien sabido que buena parte de ellas, osea no todas, vinieron para escuchar baladas y gritar como quinceañeras enamoradas de Brandon Boyd. No importa, es válido. Pagaron su entrada, estuvieron allí y ayudaron a llenar el recinto al menos en un 80% (a ojo de buen cubero).

Nos ubicamos, en la zona de prensa para video reporteros y recibimos órdenes muy claras. "Prohibido grabar durante la primera canción, de hecho solo pueden grabar 90 segundos por canción para los temas 2, 3 y 4", tratamos de obedecer, eso sí, nunca tan "rebeldes" como la sarta de desubicados que no sabe vivir un concierto y se pone a grabar todo con un celular menos útil que un Nokia C3.

El reloj marcaba las 9:25 p.m. y una cuenta regresiva de 5 minutos generaba emoción ante la salida de los californianos. El público comía ansias y gritaba uno a uno los últimos segundos del conteo.

Quicksand fue el tema elegido para dar inicio a la velada. La reacción fue muy fría y no se le puede culpar al público. Esta canción más bien parece un intro que un tema en sí. Siguió A Kiss To Send Us Off y Megalomaniac, aquí sí que el respetable comenzó a hacer sentir su presencia. Pero no fue hasta que el primer tema de la noche del recordado álbum Morning View reventó los parlantes para que todos se volvieran locos. Hablamos de Nice To Know You.

Sin embargo, es muy necesario destacar la calidad vocal de Brandon Boyd. Recordé lo que me dijo una amiga chilena semanas atrás: "Brandon canta igualito que en el disco. Es súper talentoso". 100% cierto, parecía playback, el flaco mantiene su voz en perfecto estado. Y el resto de músicos no se quedaba atrás. Mike Einziger (guitarra), José Pasillas II (batería), Chris Kilmore (DJ) y Ben Kenney (bajo) hacían lo propio con sus instrumentos.

La velada proseguía y los gritos del tipo "Brandon, I Love You!" por parte de las chicas era ya algo común. Adolescents y Made for Tv Movie hicieron que el show se tornará demasiado light y perdiera la crudeza y vitalidad que un show de rock posee por naturaleza. Pero a la mayoría de los asistentes parecía no fastidiarle. Era obvio que se trataba de fans de la segunda etapa musical de Incubus, esa de las baladitas pop, de los hits de radio, de los temas que escuchan con sus "flaquitas".

"¿A qué hora se tocan alguna del Make Yourself o de otro disco noventero?", comenzábamos a preguntarnos con cierta molestia.

Lamentablemente Brandon no mostraba cualidades de buen frontman. No interactuaba mucho con el público, a lo mucho se limitaba a decir "Gracias" con un español masticado al final de cada tema. Pero valgan verdades, no le hacía falta animar el público, su sex appeal más su torso desnudo fue más que suficiente para tener a las féminas a sus pies.

Circles, otro tema del Morning View, se encargó de despertar al público que andaba un poco amodorrado con tanta balada. Definitivamente las canciones de este álbum eran las más coreadas. Nosotros seguíamos esperando algo de S.C.I.EN.C.E. puesto que ilusionarse con algo del Fungus Amongus ya era inútil a estas alturas.Love Hurts, Ana Molly y In The Company of Wolves ya nos hacían sentir que estábamos en un concierto de Gian Marco, Arjona o Laura Pausini. ¡Hasta que llegó Privilege! Definitivamente uno de los puntos más excitantes de un concierto que hasta el momento se coronaba de aburrido, al menos para los que conocen el verdadero talento de Incubus, que fue plasmado en sus tres primeros discos.

Vino Drive, otro tema del Make Yourself, pero que curiosamente allá por el 2000 cuando salió el videoclip de ese tema, sirvió como presagio para conocer la nueva dirección de la banda que los terminó de catapultar al estrellato. Drive fue probablemente el tema más cantado de la jornada, incluso Brandon, quien ya pecaba de indiferente con sus fans, se animó a soltarle un par de coros para que canten a todo pulmón.

Prosiguieron Have You Ever y Are You In? del Morning View y se confirmaba nuevamente que ese disco es el más popular por estas tierras, ¡que tal respuesta del público con ese álbum! Parecía la gira de promoción del álbum en el 2001 y cuyos videoclips tuvieron una rotación muy fuerte en MTV (sí, cuando pasaban música y no realities de quinceañeras embarazadas).

La banda se animó a tocar un cover de The Doors, el tema escogido fue Riders of The Storm, la respuesta fue tibia, como era de esperarse con ese tipo de público. Siguió Dig y los fans del álbum Light Grenades reaccionaron.

Cuando la emoción por haber escuchado Privilege estaba por esfumarse, llegó LA GRAN SORPRESA DE LA NOCHE. "¿Qué les parece si tocamos una canción antigua?", preguntó de manera tímida Brandon a sus fans. "Segura que otra del Make Yourself, y eso… con suerte", pensamos nosotros. De pronto, Mike Einziger se cuadró bien y riffeo las primeras notas de A CERTAIN SHADE OF GREEN!!! ¡¡¡El milagro de la noche!! ¡¡¡Un tema del S.C.I.E.N.C.E. por el amor de Dios y el odio de Satán!!!! No lo podíamos creer, nos tomó por sorpresa, inmediatamente comenzamos a saltar, a sacudir la cabeza, perdimos los lentes, los pisamos, empujamos al público, fue toda una locura, cómo subirse en la máquina del tiempo del Doc Brown y volver a 1997 en pleno apogeo del nu metal. Lo que habíamos dado por descartado… finalmente llegó. Como era de suponer, el tema solo fue reconocido por un puñado muy reducido de fans, pero no importó, no importó en lo absoluto. Allá el resto de asistentes con sus baladitas y singles de radio.

El público lucía desconcertado. "¿Qué canción es esa?", "¿Será de su próximo disco?", "Ay no me gusta, suena muy fuerte, parece música satánica", parecían ser los pensamientos de algunas fans.

"¡New Skin! ¡Toquen New Skin!", gritaba desesperado un fan conocedor al otro extremo de la primera zona, algo lejos de los celulares y de la pose.

Si bien A Certain Shade of Green fue definitivamente el momento cumbre de la presentación de Incubus en el Parque de la Exposición. Los californianos supieron mantener un nivel interesante con temas como Pardon Me, Wish You Were Here y Sick Sad Little World para luego darle paso al único encore de la noche.

"Nooo… Incubus no se va… no se vaaaa no se vaaa… Incubus no se vaaaa", entonaba parte del público mientras la banda tomaba un respiro en el backstage. A los pocos minutos la banda regresó para tocar los dos últimos temas de la noche If not now, When? y A Crow Left of the Murder. "*Muchas gracias Lima, los amamos, disculpas por haber demorado tanto en venir*", dijo Brandon para despedirse.

Muchos se quedaron con las ganas de escuchar Stellar, pero luego de dos horas de show, buena parte del público quedó más que satisfecho, es decir los que querían oír temas más suaves y romanticones; pero los que buscaban recordar la vitalidad de sus años mozos, no. Incubus cumplió a cabalidad pero solo por un lado de la moneda. El Incubus de los 2000 cautivó, pero el Incubus de los 90 apenas asomó la cabeza y de manera tímida. Brandon y compañía llegaron casi 14 años tarde, pero bueno, al menos llegaron… atrapados en el presente.