son dos exponentes del en Lima. Lo suyo es arte urbano: sin boceto, son puro rap, pura improvisación. Ellos llevan 14 años dándole color a esta ciudad gris, a esta jungla de cemento.

"Cuando comenzamos, apareció el Internet en cabinas y la gente pagaba por pintarles el negocio. El que tenía el Internet más 'charly' te pagaba 100 lucas (soles), y ahora cobramos un montón de plata (risas)", nos cuenta Entes.

Pero también asegura que "pese a que cobramos por nuestro trabajo, siempre hacemos lo que queremos". Hoy –con más de 30 años de edad– sus trabajos han cruzado fronteras reiteradas veces: en calles de y han dejado sus obras.

El trabajo de Entes y Pésimo no solo es color y forma, también hay contenido y fondo: la familia. "En nuestras casas nos han dado esa educación de amor a tu familia", apunta Entes.

Pésimo precisa: "A partir de pintar mucho en el extranjero, nos dimos cuenta de que nuestro tema era muy familiar y latinoamericano. La familia es un tema que está descuidado y la gente absorbe mucho ese valor cuando lo ve en la calle".

Pero el dúo tiene claro que cuando "tu trabajo se vuelve panfleto, pierde pureza". Entes y Pésimo también organizan el festival internacional Latido Americano, nombrado entre los 15 mejores eventos del mundo por la .

"Hay barrios que necesitan alegrarse en vez de tener pinturas de políticos", dice Entes. Mientras esperamos por una nueva edición de este festival, Entes y Pésimo se alistan para la exposición ComparArt, en el Museo de la Nación de Lima desde este 15 de octubre.