(Jaime Cabrera Junco)
(Jaime Cabrera Junco)

Jaime Cabrera Juncojcabrera@peru21.com

Sus padres eran inmigrantes italianos y llegaron a Tacna junto con sus abuelos. Uno de sus recuerdos más gratos de los años que vivió en la Ciudad Heroica, cuenta, fue cuando viajó por toda la costa hasta Tumbes junto a su familia en el legendario de su padre. Fueron quince días de viaje, con paradas en distintos puntos del litoral. "Tenía 14 años y estaba de vacaciones. Creo que para todos fue un viaje de iniciación", recuerda (Tacna, 1952), quien ahora vive en Lima en Barranco para ser más precisos, y acaba de presentar Entre mujeres solas (Punto de Lectura, 2013), libro que reúne sus tres poemarios publicados en los últimos 25 años. ¿Y por qué no publica un nuevo poemario? Porque aún no encuentra la manera de expresar lo que quiere escribir, responde. La poesía como musa esquiva, que visita de cuando en cuando al poeta.

En una entrevista con El Comercio, en el 2002, te describías a ti misma así: "Diría que Giovanna Pollarolo es una persona cuya primera relación con el mundo estuvo basada en un sentimiento de soledad y miedo". ¿Cómo llegaste a esta definición de ti misma?Bueno, no hay que creerles mucho a los escritores en las entrevistas (ríe unos segundos), pero debo haber llegado a esa conclusión luego de leerme a mí misma. Yo escribo desde un profundo sentimiento de soledad que va más allá de la realidad, es algo interior y creo que es un tema de todos los seres humanos, pues como bien dicen, una vez que nos separamos de la madre nos quedamos solos y morimos solos, y la soledad es aprender a estar con uno mismo y mientras mejor avances en el conocimiento de ti vas a llegar a tener una vida más plena y armoniosa, aunque es un trabajo que nos toma la vida entera.

Y la soledad como tema está presente tanto en tu poesía como en tu narrativa…Otro tema aquí es el de la arcadia perdida, el paraíso perdido. Esto varía incluso según cada cultura y tradición, pero alude a una situación de felicidad total, esto como una metáfora de un espacio que perdimos.

Contabas que naciste con la conciencia de que lo único que te gustaba era ir al cine y leer novelas y poesía, pero no sabías qué hacer. ¿Era impensable que te dedicaras a escribir?Aún recuerdo la angustia que sentía en el colegio cuando me interrogaban: "¿y tú qué vas a hacer?" Era complicado porque no sabía qué hacer y había compañeras que lo tenían muy claro y yo no. Sabía que me gustaba leer, pero ¿qué hacía con eso? Parecía más bien algo malo porque no era muy sano pasarte todo el tiempo leyendo (ríe).

La entrevista completa en el blog .