Jaime Cabrera Junco en Twitter

Presentado como una suerte de educación sentimental del protagonista, Ignacio López-Merino crea la historia de un hombre que va creciendo entre dos frentes: el del tío donjuán y el del tío esotérico. Pero todo no es tan fácil para él, pues se enamora de su medio hermana y eso lo atormenta. El laberinto del cazador (Planeta) es su segunda novela y se desmarca totalmente de su anterior obra Sangre de hermanos, relacionada con la Guerra del Pacífico.

Usted es psiquiatra de profesión, ¿cuándo es que surge su inquietud por escribir?Yo diría que desde que tengo uso de razón. Mi padre fue periodista y escritor. Entonces nos inculcó el cariño, el interés, la inquietud literaria. He leído desde muy chico y desde entonces he tenido algunos intentos de escribir.

¿Qué edad tenía cuando empezó a escribir?Bueno, el intento más serio surgió cuando viajé a Estados Unidos a mediados de los 70 y escribí una novela autobiográfica que rompí en pedazos, pero me sirvió como ejercicio para escribir después.

¿Y es una ventaja ser un psiquiatra que escribe ficción? ¿No se ha sentido tentado por contar la historia de algunos de sus pacientes?No quiero que el ejercicio de la psiquiatría influya en la actividad literaria. Cuando creo un personaje tengo más bien una desventaja porque tiendo a ver la personalidad con tecnicismo. Entonces procuro desprenderme de esto a la hora de escribir ficción. Es decir, estoy muy consciente de que mi inconsciente no influya en la creación literaria.

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