Waylett ya registraba antecedentes penales. (hollywoodreporter.com)
Waylett ya registraba antecedentes penales. (hollywoodreporter.com)

, un joven actor conocido por su papel del matón de Hogwarts 'Vincent Crabbe' en las aventuras de Harry Potter, fue condenado a dos años de cárcel por su participación en la ola de disturbios que azotó Londres en agosto pasado.

Waylett, de 22 años, fue hallado culpable de "desorden violento" por un jurado popular del Tribunal de la Corona de , en Londres, que al mismo tiempo lo absolvió de haber tratado de dañar la propiedad con una bomba incendiaria.

El joven actor ya se había declarado culpable de beber de una botella de champán robada durante los saqueos que se registraron, el 8 de agosto, en el barrio londinense de .

El juez Simon Carr le infligió otros 12 meses de prisión por robo, pena que, sin embargo, cumplirá simultáneamente con los dos años, e indicó que después de un año de encarcelamiento podrá optar a la libertad condicional.

"Eligió salir a la calle en lo que era la tercera noche de violencia. Imágenes filmadas le muestran cerca de un supermercado de Camden que estaba siendo saqueado. Fue fotografiado en varias ocasiones con una botella llena de gasolina con un trapo de mecha", declaró el juez al sentenciarlo.

"Acepto totalmente el veredicto del jurado de que usted no lo tiró o no tenía intención de tirarlo, pero solo el hecho de tenerlo en posesión hubiera sido aterrador para cualquiera que le hubiese visto", agregó el magistrado.

Waylett, quien participó en seis películas de la ahora finalizada saga, tenía además antecedentes penales, pues un juez lo había condenado en julio de 2009, el mismo día en que cumplía 20 años, a 120 horas de labores comunitarias por cultivo de marihuana, tras haber sido arrestado unos meses antes junto a un amigo con varias bolsas de esa droga dentro de un vehículo.

Los disturbios que comenzaron en Londres y se extendieron a otras ciudades de Inglaterra del 6 al 9 de agosto de 2011, fueron el peor episodio de violencia que se registraba en el Reino Unido en 30 años, y dejaron cinco muertos, cuantiosos daños materiales y miles de detenciones.