Barbie de la Virgen María irrita a fanáticos. (AFP)
Barbie de la Virgen María irrita a fanáticos. (AFP)

Redacción PERÚ21

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Ken va vestido como un Jesús crucificado y esconde sus curvas como la Virgen de Guadalupe: son 33 representaciones de los muñecos pop devenidos santos para la exposición "Barbie the plastic religion", considerada por algunos como un sacrilegio y que llega a una galería en .

"Si existe una Barbie niñera, una domadora y hasta una astronauta, ¿por qué no puede haber una Barbie Virgen María, que es uno de los íconos populares más fuertes de la historia de la humanidad?", se preguntó la artista plástica Marianela Perelli, consultada por la AFP en su taller de Rosario (300 kilómetros al norte de Buenos Aires).

Hace más de un año, los autores anunciaron su exposición, pero una lluvia de amenazas a través de cartas y correos electrónicos firmados por fanáticos religiosos indignados los llevaron a cancelar aquel montaje.

Sin embargo, el próximo sábado 17 de octubre, las Barbies convertidas en la diosa hinduista Kali, Yemanjá u orishá del yoruba, así como Ken transformado en San Cayetano o el argentino Gauchito Gil, podrán ser vistos en el mismo lugar donde se planeó originalmente, la galería de arte POPA, en el barrio La Boca de Buenos Aires.

"No cambiamos nada de nuestras figuras, de hecho mantenemos el Ken crucificado y la Difunta Correa que fueron por los que más protestaron, pero estamos avisando la muestra más cerca de la fecha", explicó Perelli.

Según la artista, ya han recibido algunas quejas, pero no como el año pasado. "Insistimos en presentar nuestra muestra porque es arte, son 33 piezas únicas, trabajadas minuciosamente como se trabajan todas las obras", indicó en Rosario, adonde llegaron decenas de curiosos y periodistas antes del viaje a Buenos Aires.

La muestra, ideada por Perelli y su pareja, Emiliano Paolini, se originó tras un viaje a México que coincidió con el Día de los Muertos. En esa ocasión los cautivó la fusión de lo sagrado y lo pagano tan presente en ese país.

La pareja trabaja y vive en un departamento-taller que pasa por juguetería y santería. En un ambiente colorido conviven altares paganos, estampitas de santos, títeres colgando, cuadros enormes y estatuas de todo tipo.

Ambos, todavía sorprendidos por la repercusión de la exposición, defienden su trabajo con pasión sin entender el rechazo. "Somos personas religiosas y espirituales que hicimos este trabajo desde el amor y el respeto", dijo Paolini.

Los atuendos y colores de los muñecos fueron realizados a imagen y semejanza de las imágenes sagradas. "La Barbie representa un estándar de belleza contemporáneo. Las vírgenes han sido más gordas o más flacas según las épocas. En esta época, ese estándar de belleza femenina bien puede ser el de Barbie", aseveró el artista plástico.

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