El poeta en todo el esplendor de su juventud. (Internet)
El poeta en todo el esplendor de su juventud. (Internet)

Jaime Cabrera Junco en Twitter

Tenía apenas 21 años cuando murió entre "pájaros y árboles". A los 18, deslumbró con su primer poemario, El río. El 19 de enero hubiera cumplido 70 años, pero se fue: de una manera romántica para unos, de una forma absurda para otros. Con cinco poemarios, Javier Heraud Pérez brilló por su palabra excepcionalmente bella y honda, a decir de Juan Gonzalo Rose.

Se ha juzgado mucho al Heraud hombre, pero se ha dicho poco del poeta. Perteneció a la , junto a su gran amigo César Calvo y Luis Hernández. Se le consideraba un continuador de la poesía española moderna, sobre todo la de , de quien el verso "la vida baja como un ancho río" figura en el epígrafe de su poemario más popular.

Su viaje a Europa, particularmente a Rusia en 1961, hizo que sonara con más fuerza en él la entonces popular Revolución Cubana. Murió fatalmente en Madre de Dios cuando intentaba dar sus primeros pasos como guerrillero. "Cuando entrevisté a su familia para una nota, percibí que a ellos —sus padres, su hermana— lo que había hecho Heraud les parecía romántico y suicida pero no heroico", el periodista César Hildebrandt.

Pero hablemos del poeta, aquel que por ese último tramo de su existencia ha quedado postergado de las clases de literatura de los colegios o únicamente es recordado en mayo para referirse a su muerte y resaltar —como en una noticia policial de rutina— que murió acribillado por 29 balazos.

POETA RARO Y ASOMBROSO¿Qué tipo de poeta era Heraud?, le preguntamos al crítico literario Ricardo González Vigil. "Era uno de esos poetas raros que tempranamente logró un dominio de los recursos rítmicos y de la sugerencia de las imágenes poéticas", afirma. Menciona que un caso similar era el de César Calvo, "pero Heraud era más asombroso".

Si habría que rastrear alguna influencia en su obra esta estaría —dice González Vigil— en Pablo Neruda y César Vallejo. "Heraud supo asimilar la lección de Pablo Neruda en las Odas elementales y la concepción del hombre de César Vallejo", remarca sin dejar de mencionar la gran influencia de Machado. "Su tono fraterno, de corazón abierto lo hacen muy parecido a él", agrega.

Para el catedrático Marco Martos, Heraud ya era un poeta maduro desde sus primeros versos, lo cual lo emparenta al arequipeño , quien murió a los 24 años. "Sin duda alguna Heraud era una persona muy versada para la literatura cuyo desarrollo no pudimos ver jamás", opina al referirse a su temprana muerte.

POEMAS PARA RECORDARHeraud es un poeta de símbolos. Allí están los versos de El río: "Yo soy un río,/voy bajando por/las piedras anchas,/voy bajando por las rocas duras,/por el sendero/dibujado por el/viento". La referencia inmediata que nos viene a la mente es el poeta español , quien decía que nuestras vidas son como los ríos. Sin embargo, para el crítico Jorge Cornejo Polar la muerte es uno de los leit motivs de su poesía:

He dormido todoun año,o tal vez he muertosolo un tiempo,no lo sé.

"Son notables los poemarios El río, El viaje y Estación reunida. Pero este último posee más variedad de tonos, es en ese sentido, el libro que más anunciaba su visión del mundo", acota González Vigil. Es así que en Poema triunfal escribe Heraud:

Aunque cuelguen fríaslas memorias y aunque el fríoacabe con los años,siempre quedará la florque hubimos recordadoy el lecho que nuncaabandonamos.

En el prólogo de la obra reunida de Heraud, Washington Delgado menciona que este tiene una importancia múltiple, "pero lo más duradero de su vida serán, tal vez, los versos que escribió". Es por eso, precisamente, que no podíamos olvidarnos de él, y mencionar que la vida de un artista y su obra son dos dimensiones que hay que saber diferenciar.

Comenta la nota en nuestro blog