Para Deborah Hellequin, fundadora del Proyecto Ninia Cerámica, la vida siempre tiene una segunda oportunidad que darnos. La ciudadana francesa, desde 2018, se encarga de organizar talleres de cerámica en el penal Castro Castro y, por intermedio de estos, busca hacer un cambio en la sociedad.

Con esta iniciativa, los internos aprenden a trabajar con arcilla, material con el que confeccionan aretes, joyas, tazas y vajillas. Por la labor realizada, ellos obtienen dinero para mantener a sus familias desde la prisión. Una vez libres, la idea es que los exreclusos se dediquen a la alfarería o bisutería.

Hace 10 años, Deborah abandonó su natal Francia para hacerse de un camino propio y, después de varios viajes alrededor del mundo, llegó a Lima.

“Era jefa de proyectos de una ONG francesa. Me tocó trabajar en proyectos sociales de capacitación en Perú y Ecuador. Sin embargo, siempre había tenido la idea de tener una marca propia que tenga un impacto importante y visibilidad. Con mi experiencia, logré construir un esquema de trabajo en el que los internos se pudieran capacitar entre ellos. Ahora me dedico al 100% al proyecto”, asevera la especialista en análisis de crisis y gestión humanitaria.

Según Hellequin, el objetivo de su emprendimiento es darles a los reclusos la oportunidad de reinsertarse a la sociedad después de cumplir con sus años de condena.

“No toda la gente de los penales es mala. Hay que tener la mente más abierta. Hay muchas personas que se han equivocado y están esperando que alguien les brinde una oportunidad de cambiar”, señala.

“Me gustaría que cada vez más personas se animen a trabajar emprendimientos sociales. La idea es que los presos salgan con un oficio y las herramientas suficientes para reintegrarse a la comunidad”, agrega.

CASO+ÉXITO

Ninia Cerámica, que lanzará su tienda virtual este mes, comercializa sus productos a través de sus redes sociales. Además, trabaja con distintas tiendas y cafeterías en todo el país.

¿Por qué Ninia? ¿Cómo nace el nombre?

Nació de una broma. Mucha gente del penal, tanto las autoridades como los reclusos, se preguntaba qué hacía una ‘ninia’ (niña) como yo en un lugar así.

¿Cuál fue la dificultad más grande a la que se ha enfrentado?

He tenido muchos problemas. A veces, el clima demora más de lo debido la producción. También existen contratiempos técnicos y logísticos. No es fácil ingresar todo lo que necesitamos al penal.

¿Ha sido fácil delegar responsabilidades del proyecto?

Creo que la mayoría de emprendedores quiere hacer todo por su cuenta. Ahí es donde hay que aprender a delegar sabiamente para procurar un buen funcionamiento.

¿A qué tipo de financiamiento recurrieron inicialmente?

Desde el principio, Ninia Cerámica se financió con capital propio. Usé mis ahorros. Hay que tener paciencia y no esperar resultados de la noche a la mañana.

PROYECCIONES A FUTURO

Ninia Cerámica espera continuar creciendo como marca y, más adelante, crear un taller externo para comercializar otros productos y así ampliar su línea.

RECOMENDACIÓN PARA EMPRENDER

“Hay que ser conscientes de que, entre la idea y la realidad, hay un hueco gigante. No hay que desesperarse cuando no salen las cosas”, dice Deborah Hellequin.

LO QUE SE NECESITA

Para Deborah Hellequin, es imprescindible contar con un capital inicial, un plan de negocio y un objetivo claro.

DATOS

Contacto. Para comunicarse con la líder del proyecto, puede llamar al 955120567.

Redes sociales. Puede encontrar sus productos en Facebook () e Instagram (@ninia_project).



TAGS RELACIONADOS