Vacaciones y estabilidad serían claves en la reforma laboral

Las vacaciones deberían calcularse contando jornadas hábiles y no días calendario, explica Alicia Jiménez, del Estudio Gonzales Hunt. En tanto, Germán Lora advierte que discutir propuestas en el CNT podría retrasar mejoras en la legislación.

Estimular la contratación de trabajadores e incentivar la formalidad son dos aspectos que la flexibilización de la estabilidad laboral y la revisión de las vacaciones podrían generar en el marco de una reforma en el sector trabajo.

La posibilidad de que hoy se pueda pedir vacaciones por hasta un día habría hecho necesaria la revisión, comenta la laboralista del Estudio Gonzales Hunt, Alicia Jiménez.

No solo somos uno de los países con más vacaciones en la región, sino el único que las cuenta en días calendario, junto a Brasil. Los demás las cuentan como días hábiles”, explica.

Para Jiménez, el sistema a tomar debería ser el último, pues permitiría un uso razonable de las vacaciones con los fines de semana: “Tenemos 30 días de vacaciones, deberían ser 22 días hábiles”.

Por otra parte, Germán Lora, del Estudio Payet, aclaró que si bien la revisión se requiere, la reforma tiene puntos de mayor relevancia como “revisar la estabilidad laboral, reducir costos laborales y dar incentivos a las contrataciones”.

Establecer un régimen tributario y laboral coordinado también debería ser una prioridad, explica. 

“Es importante la simplicidad de la relación laboral y hacer un régimen tributario y laboral coordinado. Es decir, que la misma calificación tributaria para ser micro empresa, sea igual para efectos laborales”, dijo. Esto permitiría una mejor orden y simplicidad para las empresas.

Si bien el ministro de Trabajo, Christian Sánchez, dijo ayer que las iniciativas como revisar las vacaciones u otras reformas deberían abordarse en el Consejo Nacional del Trabajo (CNT), ambos expertos consideraron que sería perjudicial, pues el debate podría tomar años y complicar que las propuestas avancen.

Para Lora, el Gobierno debería tomar ello en consideración, pues el país lleva años intentando hacer ajustes en materia laboral.

"Las reformas se pueden hacer en una situación normal o en un momento donde la situación económica lleve a hacerla, como sucedió en España (tras la crisis de 2008). Yo preferiría que sea en una reforma bien pensada, sin la presión de una situación económica difícil", advirtió el laboralista.

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