(USI/Referencial)
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Muchas cifras, pero incierta evaluación en el impacto de la reducción de la pobreza. Con esa frase, el economista Álvaro Monge, de , reseñó una de las principales deficiencias que caracterizan a los programas sociales en el Perú.

El experto explicó que un componente importante en este tipo de programas es la medición de la tasa de incidencia en la reducción de la pobreza, que es el objetivo final de cualquier política económica focalizada.

"Se habla de muchas cifras, pero cuando se pregunta sobre qué porcentaje en la reducción de la pobreza han significado esos resultados, hay incertidumbre, no se dice nada", comentó durante la exposición del taller para periodistas "Conociendo las reformas a los programas sociales en el Perú", organizado por el Consorcio de Investigación Económica y Social ().

De otro lado, Monge sostuvo que la filtración (personas que reciben los beneficios del programa y que no deberían) sigue siendo alta y citó como ejemplo el Vaso de Leche. En el 2006, dijo, era del orden 44%, llegando al 2010 al 48%.

Aunque indicó que en estos planes gubernamentales de alivio a la pobreza era inevitable la filtración, consideró que el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social () podría mejorar las herramientas de evaluación y fiscalización y, sobre todo, de control de aquellos beneficiarios que ya deberían de haber salido de la cobertura del programa.

Un caso que de nuevo trajo a la discusión el tema las filtración de los programas sociales fue , abuela de la vicepresidenta de la República, Marisol Espinoza.

Otro cuestionamiento que hizo el economista fue la asignación presupuestal a los programas sociales. Comentó que si bien el monto en millones de soles pasó de S/.10,300 en el 2007, a S/.16,416, en 2012, en términos de porcentaje de participación del PBI se mantuvo en cerca del 3%, lo que refleja, dijo, un problema de distribución.