“Tenemos el hábito de ir al ‘casero’ no solo para abastecernos, sino también para conversar y escuchar las recomendaciones de los productos, según la necesidad que surja”.
“Tenemos el hábito de ir al ‘casero’ no solo para abastecernos, sino también para conversar y escuchar las recomendaciones de los productos, según la necesidad que surja”.

Por: María Luisa Málaga, directora ejecutiva de ABRESA

Sin duda alguna, las bodegas son el alma de nuestros barrios. Movidos por la fuerza emprendedora de peruanos y peruanas, estos comercios son parte importante de nuestras vidas y de la economía de nuestro país. Según la Asociación de Bodegueros del Perú, existen cerca de 535 mil bodegas en todo el territorio nacional, de las cuales, más de 200 mil se encuentran en Lima Metropolitana y el Callao. Asimismo, se estima que mueven al año más de 2 mil millones de dólares.

Adicionalmente, este canal tradicional sigue siendo el preferido de todos y todas. Por ejemplo, el 70% de volumen de ventas de las empresas se concentra en las bodegas. Pero esto no es gratuito, su magia radica en la cercanía, la confianza y la empatía que se generan entre vecinos, vecinas, bodegueros y bodegueras. Los peruanos y peruanas tenemos el hábito de ir al ‘casero’ no solo para abastecernos, sino también para conversar y escuchar las recomendaciones de los productos, según la necesidad que surja.

Esta relación de confianza inclusive ha trascendido al ámbito comercial que existe entre las empresas de consumo masivo, alimentos y bebidas y los bodegueros y bodegueras, para dar paso a la creación de valor compartido, en el que la empresa privada da un paso más allá y promueve el desarrollo y la profesionalización de las bodegas, bajo la premisa de que este tipo de sinergia no solo beneficia a los dos actores, sino en general al país.

Además de la creación de valor compartido, desde la Asociación de Bebidas y Refrescos Sin Alcohol del Perú (ABRESA) creamos en el 2020 una iniciativa llamada “Mi Bodega de Barrio”, sobre la cual se desarrolló una campaña y un concurso orientados a promover la reactivación de las bodegas para darles soporte en pleno inicio de la pandemia.

Este 2022 no es ajeno a los desafíos. En un contexto de crisis mundial económica y alimentaria, sumadas a la inestabilidad política de nuestro país, se han modificado inclusive los hábitos de los consumidores, quienes ahora prefieren comprar al menudeo. Por ello es urgente promover movimientos que sigan visibilizando a nuestros bodegueros y bodegueras como actores importantes de cara a hacerle frente a la crisis. En este contexto, Mi Bodega de Barrio regresa este año para poner los reflectores sobre su majestad, la bodega de barrio.