Martín Monsalve es catedrático, investigador y experto en historia económica.
Martín Monsalve es catedrático, investigador y experto en historia económica.

Primero hubo un Martín Monsalve que quería ser escritor. A temprana edad escribió sus primeras páginas, pero nunca las mostró. “No eran buenas”, asegura. Pero el Martín Monsalve que quería ser escritor leía más libros de . Así nació el adolescente que se propuso ser historiador. Tuvo una duda: pretender ser economista. Breve indecisión, porque retomó el camino de la historia.

Martín Monsalve es jefe del Departamento Académico de Humanidades de la . Es doctor y magíster en Historia por la State University of New York. Ha dictado cursos de historia de América Latina en las universidades de British Columbia y Simon Fraser, en Vancouver, Canadá. Y es miembro del Consejo Consultivo del Bicentenario del Perú del año 2021.

De alguna forma, los caminos de Martín Monsalve se han encontrado en el libro Historia empresarial en América Latina, en el que es uno de los editores, reciente publicación del Fondo Editorial de la Universidad del Pacífico en coedición con la Universidad de los Andes de Colombia.

Y hay un Martín Monsalve profesor, con quien también conversamos en esta entrevista.

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-¿Cómo han hecho las empresas a lo largo de la historia para afrontar crisis globales como una pandemia?

El caso de América Latina es muy particular. Una de las características comunes al desarrollo del sistema empresarial en América Latina siempre ha sido el alto nivel de incertidumbre. Ha sido una constante. Es característica de América Latina que las empresas se han adaptado con base en la familia empresaria, no la empresa familiar; aquella que puede tener muchos negocios a lo largo de su existencia y no necesariamente es una empresa familiar, y que a partir de alianzas crea grupos de inversión o económicos; y tiene que ver con una reacción frente a los altos niveles de incertidumbre.

-En esta pandemia están apareciendo muchos empresarios o emprendedores desde la mentada reinvención y a partir de crisis familiares porque se perdió el trabajo.

Así es. A lo largo de la historia tanto en Perú, como en México o Colombia, tú ves que la reinvención es alrededor de un grupo familiar, que da el soporte financiero.

-¿Tiene registrado cómo reaccionaron las empresas, por ejemplo, cuando se dio la gripe española hace 100 años?

No lo tengo sobre ese evento en particular, pero hacia 1918 acaba la Primera Guerra Mundial y se da la gripe española; y eso afecta a América Latina muy fuerte, y en el Perú afectó más porque poco tiempo después vino un Fenómeno del Niño. Y una de las cosas que sucedió en esa época fue que los gobiernos, especialmente el de Leguía a partir de 1919, intervinieron mucho en la creación de infraestructura, en términos de irrigación, etc., como una forma de compensación a las empresas agroexportadoras.

-¿Cuántos años tiene el sistema empresarial en el Perú?

Nos remitimos a la época colonial, con los primeros bancos.

-¿Y cómo influyó la independencia?

Todos los bancos quebraron, porque le prestaban a la corona española. La reconstrucción del sistema financiero peruano empieza en 1860, en la época del guano. Entonces, los orígenes del sistema empresarial peruano están en la colonia, pero la etapa de consolidación de un sistema más moderno empieza en 1896, un sistema más parecido al que conocemos ahora.

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-¿Desde esa época hasta ahora ha evolucionado como debe ser el empresariado peruano?

Hemos evolucionado notablemente en lo que se refiere al sistema de financiamiento de las empresas; en el siglo XIX y buena parte del siglo XX no había crédito de consumo. Otro cambio es la expansión de las empresas hacia el mercado externo. Otro cambio importante, aunque se da lento, es el buen gobierno corporativo que trae como consecuencia, por ejemplo, mayor participación de las mujeres en puestos gerenciales, algo que hasta los 90 no veías. Pero también hay continuidades: las grandes empresas siguen focalizándose en cuestiones extractivas, en bienes de consumo, finanzas, pero no en tecnología.

-¿Es cierto que el Perú es un país de empresarios? Dicen que donde levantas una piedra, hay un emprendedor.

Es una característica de casi todos los países de la región y en realidad es un problema y una posibilidad. Es un problema porque todas terminan en pequeñas empresas; hay un montón de emprendimientos, pero la mayoría son pequeños. Casi no hay mediana empresa. Existen más grandes empresas que medianas, cuando un sistema sólido tendría que tener mucha más mediana empresa.

-Nos hemos ‘desarrollado’ en los extremos: grupos económicos muy fuertes y mucha microempresa, y a la par con bastante informalidad.

No hay estímulos para llegar a ser mediana empresa. Me refiero a, por ejemplo, estímulos fiscales. A lo que aspira alguien cuando llega a mediana empresa es vendérsela a alguien de gran empresa.

-¿Por qué es importante que un país tenga una base más sólida y amplia de medianas empresas?

Es la que da más trabajo y genera más desarrollo. Emplean de manera formal. Se crea un sistema de finanzas más sólido. Y, además, son innovadoras, porque para poder sobrevivir tienen que crear ventajas competitivas constantemente, porque, si no, son absorbidas o quiebran.

-Pero para hacer crecer la mediana empresa, entonces, tenemos que mirar a las pequeñas empresas y al sector informal.

Claro. Para ello hay que limpiar barreras de entrada y cosas por el estilo. Las medianas, además, tienen problemas con la infraestructura general del país; por ejemplo, si tienes una mediana empresa en Arequipa o Cusco, para poder crecer tienes que moverla a Lima. Y eso genera una distorsión, que no se crea desarrollo regional.

-¿Cómo es la curva de la informalidad a lo largo de la historia?

En realidad, se mantiene más o menos estable. Y es una de las características del sistema empresarial peruano, y que habría que estudiar mejor. En ese aspecto no parece haber cambiado mucho el sistema empresarial peruano. Es una tarea pendiente del Bicentenario.

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-En esta pandemia pareciera que se ha polarizado más la relación en torno al empresario peruano. ¿La historia cómo nos ayuda entender este momento?

Hay factores de largo y corto plazo que han ido teniendo vaivenes a lo largo del tiempo. Por ejemplo, en el periodo formativo del empresariado moderno, entre 1896 y 1920, los empresarios postulaban a la presidencia. Tienes a José Pardo, Billinghurst, López de Romaña, etc. También hay que tener en cuenta que era un sufragio restringido, solo votaban hombres alfabetos, no votaban mujeres ni analfabetos. Pero luego tienes el golpe de Leguía y la reacción de los empresarios fue la salida de la política y actuar a través de los gremios. Y con la primera elección de Belaúnde, ya tienes casi una salida de los empresarios de la política partidaria, y la política se hace a partir de grupos económicos y la influencia que pueden tener sobre determinado gobierno. Y el problema es que eso genera la sospecha de la ciudadanía, se crea la imagen de negociaciones con determinados grupos. No hay un mecanismo institucional de conexión empresario-gobierno que pueda ser legítimamente revisado, transparente. No hay un canal de comunicación transparente entre empresario-Estado.

-¿Cómo tendría que ser ese canal de comunicación?

Ahí me estás preguntando más allá de lo que un historiador hace (risas).

-Pero quizás podemos revisar la historia en otros países y que nos sirva como ejemplo.

Algo tan simple que no existe de manera fluida es la comunicación entre empresa y universidad estatal. En algún momento existió, cuando por ejemplo estaba la UNI con la Cerro de Pasco Corporation. Y precisamente una de nuestras fallas es la innovación o la transmisión de tecnología y adaptación. Adaptamos muy poco y, bueno, no creamos mucho. Tiene que haber un vaso comunicante entre empresa privada y universidad estatal; ayuda un montón a crear una relación fluida entre empresariado y Estado y entre empresariado y sociedad civil.

-Hoy se debate la eficiencia del Estado versus la eficiencia del empresario, ¿de qué manera podemos abordarlo?

Es una clásica pregunta en la región y todo depende de la fortaleza institucional que tenga tanto el empresariado como el Estado en cada país. Tiene que haber una coordinación entre ambos. Históricamente hemos tenido un Estado institucionalmente muy débil; por ejemplo, tiene problemas para recaudar impuestos, problemas para ejercer autoridad en todos los rincones del país, tiene problemas de inseguridad, de justicia, salud. Y, sin embargo, ha tenido mucha fuerza en el desarrollo económico. Lo vemos en la etapa del guano, en 1920 cuando se crean estos sistemas de irrigación. Es contradictorio, porque es débil institucionalmente, pero que puede afectar mucho a la economía. Entonces, el sistema empresarial tiene que dialogar con ese proceso. Y evidentemente hay empresarios que tomarán ventaja de ese proceso, y ahí es cuando ocurren los casos de corrupción o estas barreras de entrada. No es cuestión de cuál es más eficiente que el otro; ambos actúan en un mismo sistema y, entonces, la construcción de una institucionalidad estatal fuerte –y no me refiero a que el Estado tenga empresas o intervenga la economía sino que mantenga un rol regulador y pueda dar servicios de salud, educación, justicia; que pueda cobrar bien los impuestos, crecimiento de mediana empresa, crecimiento tecnológico– ayuda al desarrollo de un sistema empresarial. El problema que tenemos es que este sistema empresarial ha crecido con un estado débil institucionalmente, pero que influencia económicamente.

-Martín, ¿por qué fue historiador y no empresario?

(Risas). Soy de las personas con vocación académica; por eso tampoco me gusta juzgar en términos de bueno o malo, porque hay dificultades que la gente tiene que resolver.

AUTOFICHA:

- “Soy Martín Monsalve Zanatti. Tengo 53 años. Nací en Lima. Estudié Historia y el doctorado también lo hice en Historia. Pero pasé de historia política a historia económica. Enseño en la Universidad del Pacífico y soy el jefe del Departamento Académico de Humanidades”.

- “Enseño Historia Económica y Empresarial e Historia del Pensamiento Económico. Se viene un estudio sobre patentes y transmisión tecnológica: cómo se ha ido incorporando tecnología a las empresas y cómo estas han ido eligiendo tecnología a lo largo de la historia en el Perú”.

- “Tenemos que aprovechar todas las circunstancias para trabajar más en la cuestión de tecnología, y llevarla a la sociedad, porque una de las cosas que suelen hacer los países de ingresos medios como nosotros es traer tecnología como novedad y no adaptarla a las necesidades locales”.

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