“La interrupción de la actividad económica no golpea solamente a la economía informal sino también formal”, afirma. (Foto: Miguel Bellido/GEC)
“La interrupción de la actividad económica no golpea solamente a la economía informal sino también formal”, afirma. (Foto: Miguel Bellido/GEC)

El economista Iván Alonso –analiza en entrevista con Perú21– el panorama económico en nuestro país en medio de la epidemia por el .

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Esta semana The Economist presentó un cuadro que pone al Perú como la cuarta economía emergente más preparada para enfrentar la crisis en el mundo. ¿Cómo reconciliar eso con la evidente debilidad de nuestro Estado?

Este cuadro no me ha sorprendido para nada. Refleja la fortaleza macroeconómica y financiera del gobierno peruano producto de un manejo ordenado de las finanzas públicas por más de 20 años. Somos una de las economías del mundo donde los fondos de inversión pueden poner la plata porque tienen la seguridad de que nuestra deuda se pagará oportunamente. Pero, es cierto, hay un contraste entre esa solidez y el estado de una serie de instituciones y servicios públicos. Lo estamos viendo de manera clamorosa en la salud pública.

¿Qué tan relevante es esa solidez macroeconómica si hoy el Estado no puede proveer adecuadamente un servicio tan fundamental como la salud?

Esta solidez sirve para tener cómo financiar inversiones públicas. Podrías endeudarte para construir un hospital, pero su operación debería pagarse con los impuestos recaudados. Sin embargo, hay, efectivamente, una desconexión entre la solidez macroeconómica y el estado precario de ciertos servicios. No es solamente la salud, también la educación pública o el sistema de justicia. Esto a pesar de que, en el caso de la salud, el presupuesto del sector se ha multiplicado por siete en los últimos 20 años. Gran parte de eso está ahí, solo que no lo vemos porque hoy estamos concentrados en las camas UCI, en la atención de la emergencia, pero en los últimos 25 años la tasa de mortalidad infantil se ha reducido significativamente.

A pesar de los avances es evidente que se mantiene la debilidad. ¿Debiera eso llevarnos a cuestionar el modelo de desarrollo económico y poner más énfasis en aspectos sociales?

No, para nada. Este modelo económico, en lo que respecta a salud, ha permitido una reducción significativa de la mortalidad infantil, un aumento en la expectativa de vida y una expansión notable en los servicios de salud. Esta emergencia tiene una característica especial: tenemos a necesidad de atender una cantidad de casos fuera camas UCI y adquirir equipos protección con más anticipación.

El gobierno ha anunciado un impuesto solidario para gravar a los peruanos de mayores ingresos. ¿Qué opinión le merece?

No hay ninguna necesidad. Comenzamos hablando sobre la solidez fiscal del Perú, eso incluye el fondo de estabilización fiscal de S/15 mil millones que están para responder a una emergencia, este es el momento de usarlos. Los gastos que está haciendo el gobierno en bonos familiares, equipamiento médico y otros suman unos 5 mil millones, la tercera parte de ese fondo, y acabamos de emitir deuda por otros 10 mil millones de soles. No veo ninguna necesidad de agitar las aguas con un impuesto de solidaridad. Ya la gente está siendo solidaria. Hemos visto instituciones privadas haciendo colectas, empresas que no operan pero siguen pagando a sus trabajadores. Solidaridad no falta, no es solamente el gobierno el que está asumiendo el costo.

¿Cuál sería el riesgo de un impuesto como el propuesto por el Ejecutivo?

Que afecta los incentivos para la creación de riqueza a futuro, los incentivos para ahorrar e invertir, no solamente para la gente de mayores ingresos, sino en toda la escala de ingresos. En el Perú todo el mundo invierte en un pequeño negocio, en una tienda, en algo, eso es acumulación de riqueza. Queremos que la gente ahorre e invierta, acumule riqueza y mejore sus condiciones día a día. Un impuesto a los altos ingresos o al patrimonio va a afectar los incentivos para ahorrar e invertir.

¿Eliminar exoneraciones tributarias podría ser un camino alternativo?

Es un camino alternativo, porque las exoneraciones muchas veces introducen ineficiencias en la economía. Es decir, yo me embarco en un negocio no porque el negocio sea rentable en sí mismo sino porque se vuelve rentable gracias a una exoneración. Eso resulta en que uso recursos para producir algo que vale menos pero que a mí me resulta negocio gracias a la exoneración. Es lo que los economistas llaman una ineficiencia que se podría eliminar y así aumentar el bienestar del país.

Esta semana se promulgó la ley para el retiro del 25% de los fondos de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP). ¿Qué opina al respecto?

Me parece inconveniente. Yo comprendo que puede haber gente que tiene una necesidad perentoria de liquidez. El gobierno ya ha ayudado de muchas maneras, como con los bonos, el retiro parcial de la CTS, y la exoneración de los aportes a las mismas AFP en abril. Esta ley no es buena porque este ahorro tiene la finalidad de acumular un fondo para pensiones. Mi consejo, a quienes tienen un fondo de AFP, sería que, a menos que tengan una necesidad imperiosa de dinero para compras de comida, medicina o gastos médicos, dejen su plata en las AFP. Esa plata va a ganar mucha rentabilidad en el tiempo.

En la anunciada reforma de las AFP, ¿debería mantenerse la obligatoriedad de los aportes?

Si me preguntas en abstracto, en principio estoy de acuerdo con el ahorro voluntario, pero creo que, lamentablemente, esa es una posición un tanto romántica porque si lo hacemos voluntario inmediatamente vendrán los mismos congresistas para forzarnos hacia el sistema público, que es aún peor. Ahora estamos hablando solo de las AFP. ¿Por qué no hacemos que la Oficina de Normalización Previsional (ONP) le devuelva 12,900 soles a cada afiliado? Es tu plata que te descuentan de planilla. ¿Por qué, en ese caso, el futuro pensionista no tiene derecho a retirar su plata?

¿En ese nuevo esquema debieran coexistir la AFP con la ONP?

Preferiría que no, preferiría que sea un negocio enteramente privado. Con quien debería coexistir y competir el sistema privado de pensiones es con otro tipo de instituciones como la banca que podría ofrecer productos similares. En Estados Unidos existen las llamadas cuentas individuales de retiro, donde uno aporta una cantidad y solo se puede retirar al cumplir cierta edad. Podría haber otros productos que compitan con las cuentas de capitalización individual de las AFP; con eso estaría totalmente de acuerdo.

¿Y cómo haríamos para resolver el problema de que no existe pensión mínima con el sistema privado?

Si el Estado debe garantizar una pensión mínima que lo haga con un programa como Pensión 65, que la garantice aún para gente que tenga o no tenga pensión de AFP. Se pueden tratar como dos cosas completamente separadas.

¿El resultado de esta crisis debería llevarnos a implementar cambios en la política económica a futuro?

No veo la necesidad. ¿Qué cambios podría necesitar hacerse?

Por ejemplo, se ha puesto de manifiesto la precariedad laboral, peruanos que se han quedado sin sustento de un día a otro.

La interrupción de la actividad económica golpea no solamente a la economía informal sino también a la formal. Se repite que la economía informal vive del día a día, pero de alguna manera todos vivimos al día. Si eres un trabajador de una empresa formal recibes tu sueldo una vez al mes y día a día vas destinándolo a diferentes gastos. Si eres un informal recibes tu sueldo día a día y vas reteniendo para pagos que haces con otra periodicidad. Es una falacia decir que solo el informal vive del día a día.

¿Cuál será el impacto político de esta crisis sobre las elecciones del 2021?

De aquí a las elecciones habrá un festival populista, pero creo que eso iba a suceder con o sin coronavirus. Es producto de nuestro sistema político y creo que ha sido exacerbado por el enfrentamiento entre el Ejecutivo y Legislativo que terminó con el cierre del Congreso anterior. La crisis del coronavirus cambia la temática del populismo, pero si no hubiera esta crisis la demagogia se centraría en otros temas e igual veríamos cientos de proyectos del Congreso para suspender peajes o retirar el dinero de las AFP por lo que sea. Esta crisis le da un color particular a ese festival populista, pero no lo ha creado.

TENGA EN CUENTA:

* Según Alonso, la emergencia por el coronavirus tiene una característica especial porque tenemos la necesidad de atender una cantidad de casos fuera de lo normal en muy corto tiempo. “¿Cómo te preparas para algo que excede las necesidades normales en cuatro o cinco veces?”, cuestiona.

* Sobre la ley que aprueba el retiro del 25% de los fondos ¿de las AFP, recomienda que, a menos que se tenga una necesidad imperiosa de dinero para compras de comida, medicina o gastos médicos, se deje la plata en las AFP “porque ganará mucha rentabilidad en el tiempo”.