“Siempre el norte tiene mejores expectativas porque la agroindustria genera mucho anclaje de actividades económicas”, comentó Jorge Luis Cáceres.
“Siempre el norte tiene mejores expectativas porque la agroindustria genera mucho anclaje de actividades económicas”, comentó Jorge Luis Cáceres.

El (BCR) publicó una encuesta de expectativas de febrero en la que participaron 252 empresas que operan en diferentes regiones del país. Respecto a enero, en términos generales subió la expectativa para los próximos tres meses. En el desagregado, se puede ver que la expectativa a tres meses de contratación de personal se mantiene positiva en las zonas norte y centro, mientras que disminuye en el sur y oriente. La misma tendencia se da al ser consultados sobre los próximos 12 meses.

Según Jorge Luis Cáceres, ex superintendente de Sunafil, para entender estas cifras, hay que tener en cuenta que el PBI peruano para el año 2020 ajustado cayó alrededor de 11,1 %, comparado con el 2019, producto de la pandemia. Bajo ese escenario, las actividades económicas que se han mantenido mejor pese al COVID-19, son la y la .

“Siempre el norte tiene mejores expectativas porque la agroindustria genera mucho anclaje de actividades económicas”, precisó. Y esa expectativa, señaló, se muestra porque el mercado estadounidense, por ejemplo, no ha bajado su demanda de productos agroindustriales. En esa línea, el norte tiene una mirada de más alta productividad.

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Por el lado del oriente, Cáceres sostuvo que pese a que tiene una buena expectativa de economía (subió 13% de enero a febrero), no es así en demanda de productos (-12%) y menos en contratación de personal (-6%), e inversión (-26%). Dijo que el problema es que la economía en esta zona, salvo contada excepción de la industria maderera y petrolera, está vinculada a la transferencia de recursos desde el gobierno nacional.

En cuanto al sur, refirió que tienen una mirada parecida a la del oriente con una baja expectativa de contratación de personal. Remarcó que la minería no es altamente demandante en mano de obra. “Estamos hablando de 200 mil trabajadores, no tienen más, y no pueden crear mayor empleo, a diferencia del norte con la actividad agroindustrial”, acotó.

Asimismo, agregó que esta encuesta es una foto, y podría mejorar un poco hacia arriba el empleo en los próximos meses, si China crece eventualmente. Y esto va acompañado del plan de vacunación para lograr que la población retorne a trabajar.

Cáceres también sugirió revisar la reciente encuesta del Ministerio de Trabajo sobre expectativas de contratación para este año, que no parece alentadora. Se planean contratar alrededor de 4 mil profesionales para este año, pero de las universidades egresarán 12 mil jóvenes. “¿Qué van a hacer los otros 8 mil? Van a ir a trabajos no calificados. Eso lleva a una reflexión mayor en época de elecciones, sobre hacia dónde debe ir la economía”.

Para el experto, la economía peruana está yendo a convertirse en una economía de servicios, que no genera alta complejidad en el empleo, tampoco alta productividad. Significa que van a haber salarios bajos, y no se necesitarán grandes competencias, por lo que una persona con secundaria completa podría conseguir empleo.

“La evolución de la pobreza en el año 2019 estaba en 20%, y ahora estamos en 30% por la pandemia. Si empleos están perdiendo calidad por los temas que comento, la gran discusión es qué tipo de empleo estamos construyendo. Ese es el tema de fondo”, afirmó.

INCENTIVAR LA FORMALIZACIÓN

Por su parte, Cecilia Guzmán-Barrón, socia y jefa del área laboral en DLA Piper, precisó que la baja expectativa de contratación de personal en el sur, podría ir de la mano con el año electoral tras dos años de inestabilidad política, lo que genera que los proyectos de inversión en sectores duros como minería e hidrocarburos están prácticamente paralizados, y los que están en curso han tenido un retraso considerable.

Al no haber nuevos proyectos, la laboralista dijo que esto se relaciona con el hecho de tener un gran abanico de candidatos con diversas propuestas respecto a estos sectores, que particularmente mueven la economía en el sur y oriente del país. Por todo esto, “hay una cautela y una prudencia sobre las expectativas de contratación, en la medida que tenemos este escenario de incertidumbre que le hace mucho daño a la generación de empleo”.

La clave, apuntó, es fomentar la formalización más allá de las normas vigentes en materia laboral y tributaria. Debe haber un esfuerzo especial para facilitar los procesos, reducir las barreras burocráticas, porque eso desanima, sostuvo. Asimismo, propuso que el trabajo remoto se extienda hasta junio del próximo año.

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