Luego de más de 18 meses de tensiones entre y China, ambos países suscribieron ayer la fase 1 del acuerdo comercial que anunciaron en octubre y que muchos de los principales medios financieros han calificado más como una “tregua comercial”.

La firma se produjo días después de que EE.UU. anunciara que retiraba al gigante asiático de la lista de países que manipulan divisas. China devolvió el gesto, anunciando que se comprometía a comprar productos estadounidenses por US$80,000 millones y US$35,000 millones en suministro energético por dos años.

El anuncio fue bien recibido en , que cerró la jornada de ayer con ganancias, y alentó a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a incrementar la proyección de crecimiento mundial de 3% a 3.1% para este año, según Efe.

Si bien algunos analistas consideran que el acuerdo es frágil pero positivo, el exviceministro de Comercio Exterior y socio del Estudio Echecopar, Luis Alonso García, explica que el acto genera confianza en los mercados al reflejar una buena voluntad en ambas potencias. “Va a tomar algún tiempo para que ambas partes vayan adecuándose (a un acuerdo total), pero esto es una manifestación de que las relaciones caminan de manera más ordenada”, afirmó.