Las conversaciones del G20 estarán dominadas por la tensión, la polémica presencia del príncipe saudí, la guerra comercial entre Estados Unidos y China y la creciente crisis entre Rusia y Ucrania.

Argentina, país anfitrión de la cita que comenzó hoy busca alcanzar un consenso sobre el mercado de trabajo, la infraestructura para el desarrollo, un futuro alimentario sostenible y la sustentabilidad climática, entre otros objetivos.

Sin embargo, la que promete ser la cumbre del G20 más áspera de los últimos años transcurrirá en reuniones bilaterales y multilaterales en las que presidentes y jefes de gobierno abordarán los puntos más calientes de la agenda global. Como anfitrión, el presidente argentino Mauricio Macri, será árbitro en ese complejo escenario.

“Si bien la agenda de ahora es distinta, quiero pedir que actuemos con el mismo sentido de urgencia que en 2008” cuando se desató una grave crisis financiera, exhortó . El mandatario consideró que la solución “es dialogar, dialogar y dialogar, que es la forma de empujar los límites de lo imposible sabiendo que cada uno tiene intereses pero todos queremos promover el desarrollo sostenible”.

PROBLEMAS EN LA CONVENCIÓN
Pese a la multiplicidad de figuras las miradas estarán puestas en el príncipe saudí Mohammed bin Salman, señalado como autor intelectual del asesinato en octubre del periodista saudí Jamal Khashoggi, columnista del Washington Post, en el consulado saudí en Estambul.

DISPUTAS COMERCIALES ENTRE ESTADOS UNIDOS Y CHINA
En lo que se refiere a conflictos comerciales, una las citas que más interés genera es la de Trump y su colega chino Xi Jinping tras la mutua imposición de millonarios aranceles a las importaciones que han comenzado a afectar a la economía mundial.

El presidente chino advirtió antes de su llegada a Argentina que el mundo se enfrenta a "una inestabilidad, una incertidumbre y temas candentes sin precedentes”.

Con infromación de AP

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