Presidenta de la Bolsa de Valores de Lima y ex titular del MEF. (JESÚS SAUCEDO/GEC)
Presidenta de la Bolsa de Valores de Lima y ex titular del MEF. (JESÚS SAUCEDO/GEC)

La presidenta de la (BVL), , destaca que la política de respuesta a la crisis por la emergencia sanitaria es “profesional e impecable”. No obstante, recomienda estar alertas con su implementación. “Tenemos un Estado muy lento, corrupto en algunas partes, entonces, ahí hay que ponerle mucho ojo”, afirma en esta entrevista con Perú21.

¿Cómo evalúa la aprobación en el Congreso del retiro del 25% de los fondos de las AFP?

Los temas de pensiones son muy complejos y cualquier reforma va a ser impopular. Hoy la esperanza de vida es mayor y la discusión debe darse en todos los países. En general, discutir quién financia la vejez es un tema político, no placentero e impopular. Dicho esto, creo que hoy, deshacerse del patrimonio rápidamente, tomando una decisión que financieramente no es la más adecuada, puede hacer que esta crisis sea más costosa. No debiéramos comprometer recursos vendiendo cosas que hoy día valen muy poco para financiar una crisis que no se va a acabar con la cuarentena. Tenemos que tener mucho cuidado con la señal que vamos a dar, y en eso estamos todos los agentes económicos.

¿No debiera ser el aportante quien decida si está dispuesto a aceptar una reducción del valor de su fondo con tal de tener liquidez hoy?

A todos nos corresponde tomar decisiones de ese tipo. Lo que tenemos que hacer es cuidar mucho esa decisión porque si está mal tomada, después voy a tener que recurrir al propio Estado. Cómo financiar mi consumo es una decisión en la que se tiene que poner mucha cabeza, no salir corriendo a buscar la liquidez porque hoy no es el mejor momento para vender. Ahora, es verdad que hay quienes tienen una urgencia mucho mayor y no tienen otra opción. En general, hay que cuidar nuestro patrimonio; tanto el patrimonio de las empresas como el de las personas; es fundamental para enfrentar una crisis que no va a durar un mes.

Hay preocupación porque el retiro masivo de fondos podría reducir aún más su valor actual.

Creo que ese no es el principal problema ahora. Los fondos de pensiones son muy profesionales y van a saber cómo encarar esos retiros de la manera menos costosa posible, es lo que saben hacer. Además, se ha reducido el daño porque se ha puesto un tope a lo que se puede retirar. Acá el daño mayor es al patrimonio de esas personas que van a verse incentivadas a sacar el dinero porque lo ven inseguro en el fondo de pensiones, ese es el mensaje que no se debe dar. Me parece la parte más dañina de todo este pandemonio.

¿Cómo deberíamos encarar la reforma del sistema de AFP? ¿Cuáles deben ser las prioridades?

Ideas hay millones, no me atrevería a decir cuál es mejor o peor. Veo complicado no tener una pata estatal (como la ONP) porque es un tema social y políticamente es muy complicado no tenerla. Lo ideal sería que sean dos sistemas que compitan en igualdad de condiciones y que le permitan al afiliado poder comparar bien, lo que hoy no se puede hacer. Tener una opción estatal sirve, además, de disciplina para el sistema privado porque lo hace competir. Se debe buscar mayor competencia pero eso no pasa por regresar el dinero al banco, ahí estaríamos más bien reduciendo la competencia.

¿La obligatoriedad de los aportes debe mantenerse?

Yo creo que sí. Siento que la sociedad está dividida en dos: hay gente muy previsora que planea un futuro, y hay gente que no es tan previsora. Los no previsores terminan afectando a quienes sí lo son porque estos terminan financiando a los primeros. Si no hay obligatoriedad, cuando tengamos una población muy grande que envejece, el Estado va a tener que proveer. ¿Y quién es el Estado? La población.

En términos generales, ¿cómo evalúa la respuesta del gobierno a la crisis?

Me parece que el diseño de la política es muy profesional, impecable. Nuestro paquete no tiene nada que envidiar al de otros países, está muy bien planteado: es dar dinero al consumidor, cuidar los puestos de trabajo, atacar a los más vulnerables. Lo que me preocupa es la implementación, como todo en el Perú. Tenemos un Estado muy lento, corrupto en algunas partes, entonces, ahí hay que ponerle mucho ojo.

¿Qué debería venir para las familias después del bono de S/.380, que está planteado solo para la cuarentena?

La transferencia directa es la etapa de contención inicial de la crisis, en la que necesitamos tener todos lo mínimo para comer y vivir, pero no es sostenible si no protegemos el empleo. No podemos pasar dando bonos si la gente y las empresas no están en capacidad de mantener sus puestos de trabajo, que es lo que genera los recursos para el bono. Es ahí donde debe entrar la segunda etapa del programa.

La estrategia para las empresas está centrada en el fondo para garantizar préstamos. ¿No debería incluirse también algún tipo de transferencia o subsidio directo?

El uso de garantías hace viables a las empresas y permite sostener puestos de trabajo, eso es lo único sostenible. Los subsidios, en mi experiencia, siempre tienden a volverse permanentes. Y acá debe ser igual que con las familias: los bonos y transferencias directas solo debieran ser para el corto plazo, luego es más importante tener una estrategia como la de garantías, es lo más sostenible. También agregaría, como presidenta de la Bolsa de Valores, que el mercado de capitales no se puede desdeñar, si bien es pequeño, es muy importante para darle disciplina al sistema bancario. Creo que no se deberían olvidar también mecanismos de garantías para el mercado de capitales, sería un buen “benchmark” para los bancos.

¿El mecanismo de créditos garantizados permitirá ayudar a las empresas pequeñas?

El crédito va a estar garantizado al 100%, debiera funcionar. Acá el diablo estará en los detalles y la implementación para asegurar que los recursos lleguen a todos de la manera más rápida. Para ello los créditos deberían otorgarse a través de los bancos. Si lo hace el Estado directamente será mucho más complejo. Va a ser muy importante hacer una evaluación permanente y hacer los ajustes sobre la marcha. Nuevamente, el diseño está muy bien, lo que me preocupa es la implementación.

Para qué deberían usar las empresas ese crédito, ¿pagar planillas, refinanciar deuda?

En primera instancia los créditos debieran ser para salvar los puestos de trabajo, es lo único que va hacer que la economía pueda salir de esto lo más rápido posible. No podemos destruir a las empresas y su capacidad para generar trabajo, eso es lo esencial en los meses que vienen. Para ello debemos mantener la cadena de pagos a los trabajadores y proveedores.

Hay quienes señalan que debieran considerarse estrategias de flexibilización laboral para evitar que las empresas quiebren, como licencias sin goces de haber o trabajos a medio tiempo.

Insisto en que la clave es mantener la cadena de pagos y los puestos de trabajo, es lo principal. Habría que ver si se puede hacer concesiones en la legislación laboral, no me atrevería a decirlo ahora. Ninguna solución debe ser de tipo machete, hoy tenemos que usar bisturí porque usar soluciones de machete puede ser demasiado costoso. Insisto en que cuidemos la implementación y hagamos ajustes día a día. La realidad tiene que enseñarnos a ajustar esas normas para que los recursos, que son escasos, puedan ser utilizados lo mejor posible.

¿Debería haber medidas específicas para los sectores más afectados, como el turismo, o estas tendrían que ser generales?

Creo que sí es algo que le falta al paquete, ver sectores en particular, pero es complicado porque aún no sabemos cómo se afectará cada sector. En el caso del turismo, hay que evaluar el tamaño del efecto, cuán largo va ser y cómo hacer que el sector se vuelva sostenible lo más rápido posible. Además, está el hecho de que escoger sectores es complicado porque eliges un sector y luego viene otro a pedirte apoyo, y luego otro, y es muy difícil poner una valla. Siempre hay espacios para medidas sectoriales pero deben ser muy pensadas, el reto es grande. Eso sí, el foco debe estar en salvar empresas pero cuidando la caja fiscal, porque de lo contrario vamos a quedarnos endeudados por mucho tiempo. Mientras más grande sea el bache más difícil será resanarlo y retomar el crecimiento de 6% o 7%.

¿Cuál será el impacto para la Bolsa de Valores?

Obviamente como en todos los sectores va a haber un impacto. El mercado de capitales es sumamente importante para el desarrollo del sistema financiero en su conjunto. Permite deudas menos costosas y mayores retornos para los inversionistas. También para el gobierno el costo del financiamiento ha tenido una reducción gigantesca con el mercado de capitales. La crisis nos va a afectar en la medida en que se afecte el ahorro. Esto llevará a que el financiamiento para las empresas, el Estado y las personas se encarezca un poco. Por ello resulta importantísimo preservar el ahorro para mantener el mercado de capitales lo más sólido posible.

¿El retiro de fondos de las AFP afectará al mercado de capitales?

Habrá un efecto porque el ahorro está muy ligado a la inversión en el mercado de capitales y esta medida de las AFP afectará el ahorro; pero esto no es lo más crítico. Lo más grave es que se repita lo que pasó en la crisis del 2008, en que mucha gente entró en mal momento al mercado de capitales, perdieron mucho dinero, se asustaron y nunca más regresaron. Ese es el impacto mayor que habrá sobre el mercado de capitales, más que lo que ocurra con el retiro del fondo de pensiones, que sí es un efecto directo pero no es importante en la credibilidad del sistema.

DATOS:

-Claudia Cooper fue ministra de Economía y Finanzas del 2016 al 2018. Actualmente preside el directorio de la Bolsa de Valores de Lima, forma parte del directorio de Scotiabank Perú, Nexa Perú y el Instituto Peruano de Economía.

-Es bachiller en Economía por la Universidad del Pacífico y doctora en Economía por la New York University. Tiene más de 20 años de experiencia en los sectores público y privado.

-Cooper, además, ha sido directora de Cofide y de la Superintendencia del Mercado de Valores”.