Dora Samaniego explica que se prevé que la demanda de café va a ser el triple de cara al 2050. Foto: Cerezos de Café ©Thomas Muller
Dora Samaniego explica que se prevé que la demanda de café va a ser el triple de cara al 2050. Foto: Cerezos de Café ©Thomas Muller

Por Renzo Rojas / Stakeholders

Imagínese disfrutar de un abrigador frente a un verde paisaje. Ahora, agréguele a esta escena la reconfortante idea de saber que está consumiendo un producto que, en su proceso de producción, lucha contra la deforestación y degradación de suelos, por ejemplo. Es decir, es sostenible.

Aunque no existe una definición exacta sobre lo que es un café sostenible, la adopción en el sector de diversos criterios relacionados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) nos da una idea de su enorme potencial en favor de la sostenibilidad, a la vez que mejora la calidad del producto.

Sobre ello, Dora Samaniego, gerente de Café Sostenible de Conservación Internacional (CI), ONG que trabaja para destacar y asegurar los beneficios críticos que la naturaleza proporciona a la humanidad, señala que no hay una definición exacta porque depende de qué actor de la cadena de valor se está abordando.

“La sostenibilidad tiene muchos ejes. Para el caso del café, por ejemplo, se puede relacionar con la deforestación. Para otros actores puede ser un café que pague el precio justo a los caficultores. En general, tiene que ver con buenas prácticas en la cadena de valor”, indica.

La importancia de trabajar en convertir al café en un producto sostenible va más allá de simplemente una moda o curiosidad, ya que lo que está en juego es la posibilidad de hacerle frente a la crisis ambiental que experimenta el planeta. Y el café no está exento en esta carrera contra el tiempo.

Dora Samaniego explica que se prevé que la demanda de café va a ser el triple de cara al 2050. Agrega que, coincidentemente, para esa misma fecha se calcula que el cambio climático afectará a cerca del 50 % de áreas óptimas para el cultivo de café en el mundo, lo que, evidentemente, hará más difícil su cosecha y encarecerá su compra.

Un café con aroma a sostenible del Alto Mayo

El Bosque de Protección del Alto Mayo, departamento de San Martín, es un área protegida de 182 mil hectáreas que cuenta con una gran biodiversidad de especies como el oso de anteojos o el mono choro cola amarilla en lo que se refiere a fauna, asimismo posee una diversidad de suelos que la hacen una de las regiones más ricas ecológicamente.

En el tiempo, la migración de familias de agricultores en búsqueda de cultivar café ha devenido en la tala de árboles de la zona. Es por ello que desde CI Perú iniciaron en el 2012 un trabajo de concientización con estas familias, para así evitar la deforestación y también apoyarlas en su desarrollo como comunidad.

Especialistas y organizaciones señalan que 120 millones de personas en el mundo dependen del café para su sustento

“Los concientizamos para que sepan la importancia de la conservación de bosques. A cambio de eso, les ofrecimos un paquete de herramientas, insumos para que puedan tener el mejor café”, menciona.

El objetivo ha sido que no sigan ampliando más áreas para el cultivo de café. En ese sentido, se ha mejorado la calidad de las cosechas en las tierras con las que ya contaban previamente, para así intensificar y no extensificar la actividad agrícola.

Dora explica que si bien el cultivo de café no está entre las primeras causas de deforestación, lo que sí acontece es una deforestación ‘hormiga’, la cual “es una muy puntual y pequeña, pero si se suma todo da una cantidad importante”, añade.

De acuerdo a un estudio de , cerca de un 8 % de la deforestación proviene del cambio de uso de suelo. Hay que recordar que el café se cultiva en los trópicos, donde hay una gran cantidad de bosques, además de que requiere condiciones especiales como una temperatura adecuada y agua en grandes volúmenes.

Los esfuerzos al respecto son importantes. Y es que, prosigue Dora, se estima que el 80 % de áreas adecuadas para cultivar café en el Perú serán bosques con miras al 2050. Pero solo el 12 % de estas gozan de un estado de protección.

De esta manera, en Alto Mayo CI Perú articuló con otras entidades como el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp), Ecosistemas Andinos (ECOAN), algunas ONG, entre otras organizaciones, con la finalidad de reducir la deforestación en esta área protegida.

Algunos resultados de las acciones se reflejaron en la conformación de la Cooperativa de Servicios Múltiples Bosque del Alto Mayo – COOPBAM a fines del 2014. En ese entonces, más de 200 familias suscribieron Acuerdos de Conservación en beneficio del Bosque de Protección del Alto Mayo, al mismo tiempo que generaban ingresos económicos.

“Es un ejemplo bien particular que se ha podido dar gracias al apoyo de la empresa privada que apostó por invertir en la naturaleza, financiando el apoyo que han recibido los productores a cambio de conservar. Las circunstancias se han dado. Es el único café certificado dentro de un área protegida, es muy especial”, sostiene Dora.

COVID-19 y el Reto del café sostenible

En medio de la pandemia por el nuevo coronavirus, con un contexto económico y sanitario muy complejo, los caficultores de la zona han podido salir adelante gracias al café, que fue su medio de subsistencia.

En el 2020 exportaron café orgánico y de comercio justo al continente europeo, Nueva Zelanda y Estados Unidos en un total de 336 toneladas. Esta cifra representa un tercio más que el año anterior, y evidencia el impacto positivo de lo llevado a cabo en Alto Mayo.

“Incluso, las familias han decidido invertir este año en poner internet satelital en dos colegios para las clases virtuales de sus hijos. Eso lo hacen con las ganancias que van teniendo como cooperativa”, subraya la gerente de Café Sostenible.

Historias como las de Alto Mayo inspiran y dan esperanza de que hay un futuro mejor y sostenible desde la caficultura. El reto ahora, indica Dora Samaniego, es lograr que el café sea el primer producto agrícola sostenible del mundo, “el primer commodity verde”.

Esta es la razón por la que en el 2015 lanzaron el Reto del café sostenible, una iniciativa que busca articular a todos los actores de la cadena del café, desde caficultores, empresas, ONG, autoridades públicas y demás, con la finalidad de que asuman compromisos desde sus correspondientes roles en el sector.

“Hay mucho trabajo por hacer. No solamente en Alto Mayo, sino en otras regiones para concientizar a los caficultores de que hay una salida para mejorar sus prácticas y posibilidades de tener mejores precios en los mercados”, dice.

Solo el gobierno de San Martín se ha unido a este desafío por el momento en Perú. Mientras más personas o organizaciones se sumen, el objetivo estará más cerca de lo esperado. Dora Samaniego subraya que se debe llegar a tener una meta en común.

“Por ejemplo, si eres un comprador de café, la meta es que todo tu café o el 90 % sea certificado para el año 2022. Si eres certificadora, tu meta es que puedas certificar un 20 % adicional a un cierto plazo”, finaliza.

(Artículo publico con autorización de Stakeholders)

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