La competencia de los 50 kilómetros marcha en los Juegos Olímpicos de tuvo momentos dramáticos, aunque el que protagonizó el francés Yohann Diniz fue el que acaparó más la atención.

El plusmarquista mundial llegó a completar la carrera y terminar séptimo con un tiempo de 3 horas 46 minutos y 43 segundos, no sin antes desplomarse dos veces y ser atendidos por paramédicos.

La competencia se desarrolló este viernes bajo un calor sofocante y húmedo en la playa de Pontal. Yohann Diniz se escapó desde el inicio y se mantuvo a la cabeza, llevando en ocasiones casi 2 minutos de ventaja a un grupo de 10 perseguidores.

Pero el francés tuvo una indisposición por problemas estomacales. Según el diario español El Mundo, el corredor pidió una bolsa para hacer sus necesidades sin detenerse, algo que es usual en este tipo de competencias porque la hidratación con agua fría es constante y el estómago se resiente.

Lo pésimo del asunto es que un camarógrafo encargado de la transmisión registró ese momento, mostrando la parte posterior de sus piernas manchadas. Una total falta de respeto.

Diniz dejó la delantera, pero continuó en carrera. Más adelante, en el kilómetro 32, se desplomó y debió ser atendido, se tambaleó, pero se mantuvo en pie.

Llegó en octavo lugar, pero le robó el protagonismo al ganador, el eslovaco Matej Toth, quien es el campeón del mundo de la prueba y que en Río 2016 hizo 3 horas 40 minutos y 58 segundos.

El australiano Jared Tallent, campeón olímpico en 2012, se llevó la plata (3h41:16) y el bronce fue para el canadiense Evan Dunfee (3h41:38), récord de su país.

Ostentando una marca de 3 horas 32 minutos y 33 segundos, Diniz buscaba en Río 2016 su primera medalla olímpica, ya que abandonó la competencia en Pekín 2008 y fue descalificado en Londres 2012.

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