Víctor Rímac nació en Huaráz, a 3,200 mil metros de altura, una ventaja considerable para quien consigue convertirse en el hombre más joven en llegar a la cima del , la montaña del Himalaya más alta del mundo. Lo hizo sin oxigeno suplementario, solo usando sus pulmones.

Este joven de 32 años de edad se levanta todos los días a las cuatro de la mañana. Tres veces por semana corre de 15 a 25 kilómetros, a más de 5 mil metros de altitud. También nada, dos veces por semana, entre 2 a 3 kilómetros diarios. Regresa a su casa cinco horas después, dependiendo del entrenamiento.

Víctor Rímac fue criado en una zona reconocida en todo el mundo por la altitud de sus montañas. De niño, jugaba siempre con uno de sus hermanos —quien más tarde se convirtió en guía turístico— a caminar durante horas y horas hasta llegar a los pies del Pastoruri, con sus 5,100 metros de altura. Escalarlo fue su primera meta.

El huaracino tampoco olvida su trabajo como porteador. Cuenta que ayudaba a los turistas a cargar el equipaje en lo alto de las montañas. Esta tarea, en la que debía acarrear cargas de hasta 25 kilos de peso, le brindó seguridad, resistencia y mejor orientación. A los 14 años ingresó a un club de montaña. Un año después, en compañía de su equipo, llegó a la cima del Pastoruri.

Este episodio no hizo sino alentar su pasión por este deporte, y con ganas de conseguir más postuló a sus 21 años de edad a la Escuela de Guías de Huaráz, que abrió una convocatoria para que los más jóvenes incursionaran como guías oficiales de alta montaña. Fueron 85 los postulantes. Al finalizar, figuró entre los 13 más destacados.

Rímac siempre quiso estudiar veterinaria, pero su situación económica se lo impidió. Dice que esta adversidad, lejos de desanimarlo, lo ayudó a ver con más claridad que debía dedicarse al montañismo, y no a otra cosa. "Nunca soñé con ir al Everest, porque era demasiado caro, pero yo sabía que iba a llegar a hacer cosas meritorias".

Así fue que en el año 2012 conoció a Ignacio Cueto, dueño de una importante empresa de aerolíneas, a quien guiaba por una montaña. "Él me dijo: 'Víctor ¿Por qué no vas al Himalaya?'. 'Es que es muy caro', le digo yo. Y él me respondió: 'Yo te voy a apoyar, quiero que vayas y representes a tu país'". Fue entonces que comenzó a pensar en grande.

El año 2014 realizó su primera expedición al Himalaya. En ese momento no consiguió llegar a la cima del Everest, pero los resultados no tardaron en saltar a al vista. Víctor se convirtió en el primer peruano en conseguir 4 montañas en 3 años por sobre los 8 mil metros, y el más joven en lograrlo en el Perú. El reto —'8000 mil Cumbres'— consiste en escalar las 14 montañas. Ahora, contando el Everest, le faltan 10.

Como todo huaracino, dice que su alimentación es tan importante como su trabajo físico. En sus desayunos, tras el entrenamiento, siempre hay frutas, cereales, alimentos balanceados como quina, kiwicha, maca, y alimentos vacunos, dependiendo del esfuerzo físico que haya realizado. Come cinco veces al día. "Eso hace que tengamos músculos firmes y finos para poder responder a estas montañas tan altas", afirma.

Después de su entrenamiento, como todos los días, cuando Víctor viene de vuelta a su casa, a dos cuadras de su departamento en Huaráz, se encuentra con los campesinos cargando productos andinos a primera hora del día. Dice que allí consigue su alimento y lo cocina él mismo. De hecho, Víctor Rímac no se imagina viviendo en otro lugar que no sea en Huaraz. "Vivir en Lima es tan peligroso como estar en la cima de una montaña", dice, bromeando.

A su lugar de nacimiento, le debe sus pulmones de acero. Pero para él no son sus pulmones: es su convicción.

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