Sofía Mulanovich: "El surfing no es solo competir; te limpia, calma y ordena”

“La persistencia y la práctica crean el talento. Existen muchas surfistas en el tour mundial que se han hecho de pura práctica y visión para tener las cosas claras”, nos dice la tablista.

Sofía Mulanovich

Sofía Mulanovich es parte de la campaña de cuidado de la piel #YoSoyPhotoResponsable.

Sofía Mulanovich es parte de la campaña de cuidado de la piel #YoSoyPhotoResponsable.

Anthony Niño de Guzmán

Mijail Palacios

El mar, esa manta de aguas que parecen infinitas. Ondulante, fiero, ruidoso, amenazante. Así lo vemos algunos. Pero ella no. Sofía Mulanovich prácticamente nació en el mar. A los dos días de nacida, sus padres la llevaron a Punta Hermosa y desde entonces ese es su hábitat, su templo, porque para ella el surf es como una religión.

“Pero tampoco le pierdo el respeto por el poder que tiene y la energía que posee. Siempre tienes que saber dónde te estás metiendo, cuándo te estás metiendo”, nos dice la tablista, quien ahora es parte de la campaña de cuidado de la piel #YoSoyPhotoResponsable.

Tras dos horas de camino desde la playa, nos da el encuentro en San Isidro. Lleva una gorra, una blusa verde, un pantalón jean y su tabla bajo el brazo. Directa, sencilla, espontánea, sin poses. Así es nuestra otrora campeona mundial de surf y, tal vez, la principal responsable de que este deporte haya logrado una popularidad inusitada en el Perú.

¿Qué tiene el mar que te enamoraste de él?
Mi amor por el mar también me lo pasaron mis padres. Mi abuelo surfeaba, mi papá de 67 años lo hace todos los días, mi mamá también, mis hermanos. Está en la sangre. El mar es nuestro estilo de vida.

¿Qué sientes cuando estás frente al mar?
Libertad. La personalidad de quienes viven mirando al horizonte es distinta. Es más abierta.

¿Qué te ha enseñado el mar?
A tener bastante paciencia. Siempre tienes que esperar tu ola, saber qué ola vas a agarrar. Cuando el mar está un poco más grande y le tienes un poco de miedo y respeto, igual lo tienes que enfrentar.

¿Aún le tienes miedo al mar?
¡Sí, claro! Yo creo que todos los surfistas, a menos que ya hayas pasado ese otro nivel, le tienen miedo al mar.

¿Cómo es ese otro nivel?
Estar medio loco (risas). Hay algunos surfistas que se tiran unas olas que tienen muchas consecuencias. Son casi súper humanos. La valentía pasa a otro nivel.

Entonces, ¿qué se hace frente al miedo en el mar?
Tienes que confiar en tu talento, en lo que sabes del mar. Tienes que ser bien calculador. Si el mar está bien grande, debes saber por dónde está el canal que te lleva por donde están las olas. Tienes que tenerlo todo preparado.

¿El mar te ha tratado mal?
Hubo un par de veces que sí me he asustado bastante. Una vez se me atracó la pita en una piedra y no podía salir. Casi me ahogo. Al final, con las justas me saqué la pita. La corriente ya me había llevado por un sitio donde ni siquiera había playa. Fue en Hawái. Aparecí detrás de una montaña, que al final tuve que escalarla. Me marcó mucho. La gente se metió al agua para ver si seguía ahí. Debo haber tenido unos 24 años.

Sofía Mulanovich

Sofía Mulanovich

Anthony Niño de Guzmán

Hacia 2004 tocaste la cima: saliste campeona mundial y en el Perú te dieron los laureles deportivos. ¿Después de llegar tan alto qué se hace?
De ahí estuve como diez años más en ese nivel. Quedé segunda dos veces, tercera dos veces. Top 5. Siempre tratando de volver a llegar a ese puesto. Cuando estás en un nivel de competición tan alto durante tantos años, no piensas en eso, sino en cada hit, en cada ola, en cada oportunidad.

El surf peruano tiene un antes y un después con Sofía Mulanovich. Este deporte pasó de ser conocido por un grupo de personas a estar en boca de todos. ¿Eres consciente de la revolución que se creó?
De hecho cuando me empezó a ir bien, sí sentí más atención y más responsabilidades. Siempre he tratado de hacer las cosas bien, fluir y ser yo misma.

¿Cómo se hacen las cosas bien?
Siendo consciente de cada oportunidad y tratar de sacarle el máximo provecho.

En una entrevista señalaste que el secreto es confiar.
En tu talento, en tu nivel, en que estás preparada. En la carrera de todo atleta, la mente es muy importante. Si tienes una mente preparada para la oportunidad que tienes adelante, generalmente te va bien. Pero la confianza tiene que ser ordenada, estructurada. Tener un plan de trabajo. En el surfing el nivel de concentración tiene que ser bastante alto, porque no estás en una cancha estática. Tienes que saber por dónde viene la ola, qué ola tiene pared, dónde meter la maniobra.

Tal vez otro de los secretos para que las cosas te salgan bien en la vida es la consciencia social. En ese sentido, siempre has tenido esa vena. Ahora buscas crear consciencia sobre el cuidado de la piel.
El cáncer de piel es cada día más común, cada día estamos más expuestos al sol. Tener un buen protector de sol sirve. Y hay que estar conscientes de que el sol siempre quema, aunque no se le vea. Lo único que nunca olvido es ponerme cinturón de seguridad y protector solar. Todos los días.

Parte de tu misión social estuvo enfocada en desarrollar el talento en los jóvenes. ¿Ese será tu futuro: enseñar?
De todas maneras. Siento que he aprendido muchísimo en el tour mundial, he competido contra los mejores surfistas del mundo. Pero aún no.

¿Tienes trazados tus tiempos o te dejas llevar por la ola?
No, me dejo llevar. El surfing no solo es competición ni perfomance, es estar en el mar, con la naturaleza, es como algo que te limpia, que te calma, que te ordena. Es como una religión.

¿Cómo definimos el talento en el surf?
La persistencia y la práctica crean el talento. Existen muchas surfistas en el tour mundial que se han hecho de pura práctica, persistencia y visión para tener las cosas claras.

Pero tú traes el talento en el ADN.
También trabajé fuerte. Pero sí, en mi chip traje la conexión con el mar, al que le doy las gracias. Y ahora mi sueño es llegar a las Olimpiadas de Tokio 2020.

Sofía Mulanovich

Sofía Mulanovich

Anthony Niño de Guzmán

AUTOFICHA:

“Soy Inés Sofía Mulanovich. Mi primer nombre es por mi mamá, así se llama. Pero siempre me han dicho Sofía. Estudié en el colegio San Silvestre y tengo 35 años. Vivo en Punta Hermosa. En quinto de media ya estaba encaminada en el surf, ya tenía un auspiciador que me trazó el camino”.

“Los viajes son una de las mejores universidades de la vida. Conocer a gente diferente, sitios distintos. Es una oportunidad increíble. He competido en lugares como Islandia, Indonesia, Sri Lanka. Profesionalmente, he ganado casi veinte torneos y he estado en otras 18 finales”.

“Soy feliz con la forma como está mi vida. El éxito es simplemente la felicidad. Claro, también me gustaría ganar campeonatos (risas). Cuando no estoy surfeando escucho música, pero también me gusta observar la naturaleza, los sunsets, estar con mis perros y, por supuesto, ver Netflix”.

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