Guillermo Guizasola: “Yo tenía que pagarle a la vida con La Casa de Alejita, no había de otra” . (Jorge Cerdán/GEC)
EX FUTBOLISTA ROBERTO GUIZASOLA
FUNDADOR DE LA ONG LA CASA DE ALEJITA
Guillermo Guizasola: “Yo tenía que pagarle a la vida con La Casa de Alejita, no había de otra” . (Jorge Cerdán/GEC) EX FUTBOLISTA ROBERTO GUIZASOLA FUNDADOR DE LA ONG LA CASA DE ALEJITA

El último partido de Roberto el fútbol profesional bien podría ser un resumen de su carrera deportiva. El partido iba empatado hasta que el lateral, quien venía jugando para UTC de Cajamarca, desbordó por derecha para lanzar un centro venenoso que su compañero terminó en gol. Era la tarde del 1 de noviembre de 2019 y Roberto, muy dentro suyo, sabía que el retiro había llegado, que se despediría del deporte que tanto amó haciendo lo que mejor sabía: pases-gol.

Roberto, internacional con Perú en distintos procesos de Eliminatorias, se retiró para pasar mayor tiempo con su madre, doña Alejandrina, quien se encontraba enferma. Sin embargo, demostrando que el destino es insospechado, doña Aleja fallecería semanas después. Su partida sumiría en una gran tristeza a ‘Cucurucho’, aunque también serviría de espaldarazo para que el deportista cumpla una promesa: la construcción de una casa hogar para los niños de Puente Piedra.

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Así fue como nació La Casa de Aleja, una ONG que educa íntegramente a niños de bajos recursos. “Sin estudio no hay fútbol”, repite Roberto cada tanto, sabiendo que está cumpliendo no solo el sueño de Alejandrina, sino también del educador Constantino Carvallo, quien fue su mentor y maestro en la vida.


-¿Por qué se habla mucho de que los futbolistas le tienen miedo al retiro?

Lo que ocurre es que uno se tiene que ir preparando cuando estás llegando a los 33, 34. El fútbol pasa volando. Uno tiene que irse mentalizando de que no es para toda la vida. Debes tener un ‘as bajo la manga’, estar capacitado. Y sobre todo asumir. Yo agradezco a Dios por haberme dado la oportunidad de jugar. Uno se pone a analizar después y es cierto: te tratan como rey, la gente te reconoce en la calle, vives muy feliz. Pero cuando dejas de jugar todo cambia. Tienes que adaptarte.


-¿Cómo cambió tu vida?

Como jugador uno se levanta temprano para ir al entrenamiento. Luego te dicen contra quién tienes que jugar. Listo, y uno ya se motiva para el partido del fin de semana. Pero ahora, (como exfutbolista) viene la pregunta: ¿para qué te vas a preparar? Felizmente yo tengo el proyecto de la Casa de Alejita y mi sueño ahora es ver a mis jugadores.

Roberto Guizasola: "El fútbol pasa volando. Uno tiene que irse mentalizando de que no es para toda la vida. Debes tener un ‘as bajo la manga’, estar capacitado". (Jorge Cerdán/GEC)
Roberto Guizasola: "El fútbol pasa volando. Uno tiene que irse mentalizando de que no es para toda la vida. Debes tener un ‘as bajo la manga’, estar capacitado". (Jorge Cerdán/GEC)


-En 2010 tuviste la oportunidad de ir a Estudiantes de la Plata, por aquel entonces el mejor equipo de América, pero Juan Aurich puso trabas. ¿Te enojaste por la decisión?

No, porque ante todo seguía teniendo trabajo. Después entendí por qué lo hicieron. También tienes que ponerte en el lugar de ellos [Juan Aurich]. Estudiantes quería un préstamo- venta y el presidente del Aurich, Oviedo, querían que me compren. A mí me hubiese encantado jugar en Estudiantes, pero no se dio. Me tuvieron que vender a Rosario Central.


-El propio entrenador Sabella y Sebastián Verón te pidieron. ¿Qué sentiste al ver ese interés? Muy feliz. Venía haciendo muy bien las cosas en el torneo nacional y en la Copa Libertadores. Ganamos el título. Eso también me abrió las puertas de la selección.


Roberto Guizasola: "Antes se decía que, si eras bueno para el deporte, no debías estudiar. Pero eso es mentira. A través del deporte se pueden incentivar otras actividades: inglés, música, repostería, etc." (Jorge Cerdán/GEC)
Roberto Guizasola: "Antes se decía que, si eras bueno para el deporte, no debías estudiar. Pero eso es mentira. A través del deporte se pueden incentivar otras actividades: inglés, música, repostería, etc." (Jorge Cerdán/GEC)

-Alguna vez Julio César Uribe dijo que pudiste ser el mejor lateral del fútbol peruano. ¿Qué crees que pasó en el camino?

En el tema de la selección, fue porque me lesioné. No me pude recuperar rápido y volver. Y cuando lo hice ya se venía dando oportunidad a jugadores menores. Yo tuve una lesión muy fuerte en el 2013, donde me tuvieron que operar de la rodilla. Estuve parado un año y medio. Tener una lesión de ese tipo es muy fuerte.


-No solo lograste amigos, sino ‘hermanos’ en el fútbol.

Aunque ahora están un poco resentidos conmigo. Es que cuando tu juegas fútbol tienes mucho tiempo libre, pero luego viene la vida normal, trabajando ocho o diez horas al día, y te das cuenta de que el tiempo se te va. Mis amigos me dicen para verlos y les tengo que decir que no puedo y están resentidos. Me dicen que solo me ven en entrevistas (risas), aunque siempre los días lunes o martes tenemos reuniones con Jefferson (Farfán) en su casa, es como una cábala. Nos sentamos a hablar, nos matamos de risa, nos fastidiamos todo el tiempo.

LA CASA DE ALEJITA


-¿Cuál es la misión de la ONG La Casa de Alejita?

Lo principal es que los chicos aprendan a servir a su sociedad. Y lo hacen a través del futbol. Creemos que de nada sirve ser profesional si no tienes valores.


-Sobre todo, porque no todos los menores llegarán a la liga profesional.

Antes se decía que, si eras bueno para el deporte, no debías estudiar. Pero eso es mentira. A través del deporte se pueden incentivar otras actividades: inglés, música, repostería, etc. Si uno tiene suerte y llega a la profesional, bienvenido sea. Pero si no, la vida no se acaba.Los chicos que sí serán deportistas deben saber que la carrera es corta. Solo dura 20 años y después quedan 30 o 40. Si no lo aprovechaste, ¿qué vas a hacer?


-¿Qué recuerdos guardas de Constantino Carvallo?

Constantino Siempre me decía que me consiga una buena compañera, que eso es lo principal. También que haga las cosas bien, nunca a medias y que siempre seamos sinceros. Y ahora me sirve, ya que tengo que trabajar con los chicos. Muchos de ellos vienen de la calle y es difícil, creen que no tienen esperanza. Yo tengo que empoderarlos y decirles que sí lo pueden hacer, que el pensamiento de pobres no existe. Nosotros ya nos vamos dando cuenta de sus mejoras. Y eso no tiene precio.


-No es usual que un futbolista sueñe con formar una ONG.

El fútbol ha sido muy bueno conmigo. Yo le tenía que pagar a la vida de esta manera, no había de otra. Gracias al fútbol mi tío Guillermo La Rosa compró una casa y se la regaló a mi mamá. Gracias al fútbol llego a Alianza Lima y conozco a Constantino Carvallo. Constantino hace la primera casa hogar, me brinda la oportunidad también de vivir junto a su hijo. Darme educación, valores. ¿Cómo no le voy a retribuir a la vida de esta manera?

Roberto Guizasola: "Yo tengo que empoderarlos y decirles que sí lo pueden hacer, que el pensamiento de pobres no existe. Nosotros ya nos vamos dando cuenta de sus mejoras. Y eso no tiene precio". (Jorge Cerdán/GEC)
Roberto Guizasola: "Yo tengo que empoderarlos y decirles que sí lo pueden hacer, que el pensamiento de pobres no existe. Nosotros ya nos vamos dando cuenta de sus mejoras. Y eso no tiene precio". (Jorge Cerdán/GEC)

PERÚ VS. CHILE

-Cambiando de tema, jugaste varios partidos contra Chile.

Siempre los recuerdo. Pero el que más tengo en mi mente es uno por Eliminatorias donde Jefferson hace un gol al final y ganamos. Hace poco se lo hice recordar.

-Siempre esos partidos son especiales.

Por el tema de los antecedentes y nosotros claro que lo sentíamos así. Enfrenté a grandes jugadores como Jean Beausejour (que lo conocía de Bélgica), a Mauricio Isla, a Arturo Vidal… Gracias a Dios en los últimos resultados, sobre todo en Copa América, nos ha ido muy bien y hoy no va a ser la excepción.

-Confías en la victoria.

Sea el resultado que sea siempre estaré agradecido con este equipo. Nos llevaron a un Mundial y si bien no formé parte del grupo, cuando los veía yo me transportaba a la cancha. Tenemos que aprender a cuidar nuestra casa. A veces nos ponemos a pelear entre nosotros. ¿Cómo podemos chancar a jugadores que nos dieron tanto? Más bien hay que ponernos a pensar qué hacemos nosotros por mejorar y no solo criticar.


-Vuelve Jefferson. ¿Te animas a pronosticar un gol suyo?

Sí. No tengas duda de que mi hermano va a hacer algo positivo. ¿Cómo te explico? Desde que lo convocaron, él está pensando en cómo marcar un gol, dónde se va a poner, a quién le va a dar pase. Ese hombre está más loco.


AUTOFICHA

“Soy Roberto Guizasola La Rosa y nací en Lima, el 21 de agosto de 1984. Me formé en las divisiones menores de Alianza Lima y pertenezco a la ya famosa categoría 84. Mi hermano mayor es Guilllermo Guizasola y mi tío, Guillermo La Rosa. Mi madre, Alejandrina La Rosa, falleció el 13 de enero de 2020″.

“Con Josepmir Ballón nos fuimos muy jóvenes a jugar a Bélgica. Pero por un problema de aritmia no me pude quedar. En 2010, Estudiantes de la Plata, de Sabella y Verón, quiso tenerme, pero por un tema entre clubes no pude fichar. Rosario Central terminó comprando mi pase”.

“La ONG La Casa de Alejita pronto cumplirá dos años. Fue un proyecto que inició junto a mi madre. Hoy tenemos 40 niños que viven en un internado. Pueden encontrarnos en nuestras redes sociales, al 959657756 o a través de la escuela Corporación RG”.


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Luis Barranzuela