Ultramaratonista Dean Karnazes: “Quiero saber cuán lejos puedo llevar mi cuerpo”

“No me siento un súper hombre, porque siento dolor. Tengo dos hijos y eso me hace vulnerable. Cuando estoy de viaje, me ven como superhéroe, pero llego a casa y mis hijos me dicen: ‘papá, tengo hambre; vamos a pasear, vamos a jugar’”, dice el deportista. 

Redacción PERÚ21
Redacción PERÚ21

Dean Karnazes no para de moverse. El único lugar donde no corre es en el avión, porque está prohibido. Y cuando no está corriendo, escribe.

En 2006, logró correr 50 maratones, en los 50 estados de EE.UU., en 50 días consecutivos. A la semana, corre entre cuatro y cinco días por las mañanas, sus recorridos son de 40 kilómetros. Es miembro del equipo americano de ultrarunning y embajador a-tleta del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Podría ser calificado como el hombre más deportista del mundo.

Habían pasado 15 años desde la última vez que corrió. Aquella noche, en un bar, durante la celebración de sus 30 años de edad, dejó el tequila, se quitó los pantalones y salió a correr. El entonces hombre de negocios nunca más volvió y emprendió otro camino, aquel que lo trajo a Lima.

Llegó en short, bividí y zapatillas. Mientras espera en la recepción, agita su cuerpo como si estuviera calentando para empezar una competencia. Ingresamos al diario, lanzo la primera pregunta y empieza esta carrera.

-¿Por qué corres?
Me hace sentir en libertad. No hay nada que me incomode cuando corro. Es cuando más me siento tranquilo y en paz.

-¿Cuando no estás corriendo, qué haces?
Soy escritor.

-¿En qué se parecen correr y escribir?
Los dos son complicados y dolorosos de hacer. Hay frustración.

-En ambos casos hay que estar entrenado.
Cuando corro, llevo una grabadora. En los tiempos muertos, durante los viajes alrededor del mundo, voy transcribiendo lo que le conté a la grabadora.

-Para escribir hay que tener talento. ¿Dónde está el talento cuando se corre?
Cuando corres no necesitas talento. Debes tener perseverancia. Correr no es difícil, lo que tienes que hacer es no parar nunca.

-¿Qué se necesita para correr entonces?
Una mente fuerte. Tu cuerpo te va a seguir, pero es necesario que la mente sea fuerte. Cuando aparece el dolor, todo está en tu mente.

-Aseguras que a los 30 años de edad, una voz te dijo que salgas a correr. ¿Qué pasó?
El tequila fue en realidad la voz que escuché (risas). Uno hace muchas tonteras cuando está bebido. La locura que hice fue correr y esa misma noche corrí 80 kilometros. Era mi cumpleaños. Luego de muchos tequilas, dije alto y me fui a correr. Al siguiente día renuncié a mi trabajo.

-¿Qué excusa diste?
Le dije a mi jefe que quería ser un corredor.

-Quisiste ser científico, pero correr de la forma en que lo haces es una forma de experimentar con tu cuerpo.
Tengo una mente muy inquieta y curiosa. Tengo la mentalidad de un niño. Cuando veo algo, quiero entenderlo. Entonces, me interesa saber cuán lejos puedo llevar a mi cuerpo, cuál es mi límite. Y eso es lo que hago con mi cuerpo: llevarlo al límite. Nunca hay que dejar de explorar.

-Uno de esos límites fue correr tres noches seguidas.

Esa carrera es un relevo que dura tres noches. Se corre en equipos de seis personas. Pero yo la corrí solo. Cuando estaba corriendo, veía en el piso como animalitos, escarabajos. Tuve una suerte de desdoblamiento. No eran pequeños escarabajos sino que estaba flotando sobre mi cuerpo. Mi mente era como un dron. El animalito que veía era yo.

-¿Qué se siente o piensa en ese instante?
Mi mente y mi cuerpo andaban vagando. No sentía susto, no estaba feliz, no sentía nada. Decidí parar cuando pasó lo del desdoblamiento. Probablemente era un aviso de que estaba yendo demasiado al límite. Fui consciente de que me estaba jugando la vida.

-¿Qué querías demostrar?
Nada. Solo me quería demostrar a mí mismo que podía llegar a tal límite.

-Hoy también das charlas sobre cómo vivir de manera saludable. ¿De qué forma lo podemos lograr?
Ser saludable es ser tú mismo. No tienen que ser como yo. Pueden tener su propia versión, incluso si no ejercitas ni comes saludable.

-¿Pero, entonces, cómo estoy siendo saludable?
En realidad, el sedentarismo te convierte en una persona no saludable. Tampoco somos saludables a través del dinero. Hay que ser saludables en la rutina diaria.

-¿La alimentación también no es clave?
Hay que alimentarse con lo menos intervenido. Todo lo que viene en bolsa o caja no es saludable, porque está tratado. Lo mejor sería que se autocultive.

-A algunos nos cuesta salir a correr. ¿Cómo lograrlo?
Primero hay que tener buenas zapatillas para correr. Empezar poco a poco, primero caminando. Salir en grupo motiva; ellos también te empujan a salir a correr.

-Has dado charlas a invidentes que quieren correr. ¿Qué viviste en esa experiencia?
Sí, con el grupo Yo Soy Tus Ojos. Me pusieron una venda en los ojos. Me sentí temeroso. Inmediatamente tienes una cercanía con las personas invidentes.

-Sentiste más temor que las tres noches corriendo.
Sí (risas). La gente se inspiraba en mí, pero en realidad yo me sentí inspirado por ellos, debido al coraje que tenían de salir a correr.

-Entonces, ¿por qué debemos correr?
Porque eso es lo que los humanos hacen. Los hombres fueron creados para correr.

-¿Te sientes un súper hombre?
(Risas). No, porque siento dolor. Tengo dos hijos y eso me hace vulnerable. Cuando estoy de viaje, me ven como superhéroe, pero llego a casa y mis hijos me dicen: “Papá, tengo hambre; vamos a pasear, vamos a jugar”. Inmediatamente, me convierto en humano (risas).

AUTOFICHA

-Nací en Los Ángeles, California. Actualmente, vivo en San Francisco. Estudié Biología y Administración de Negocios. De niño no podía correr ni 10 metros, pues me cansaba. Pero sí hacía surfing y hasta ahora lo sigo haciendo. Y hoy, independientemente del lugar donde esté, igual sigo corriendo”.

-“He escrito cuatro libros. Y ya me encuentro escribiendo mi próxima obra. Será acerca de la primera maratón de la historia, cuando el soldado griego Filípides corrió desde Esparta a Grecia para dar la noticia de que habían ganado la batalla. Un libro histórico”.

-“Corrí en diez oportunidades la mítica Ultramaratón Badwater, que es considerada por muchos la más dura del mundo. En el año 2004, la gané. Ahora mi próximo desafío será correr en los alrededor de 230 países de todos los continentes. Quiero correr una maratón en cada país, en cada día”.

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