Diego quiere competir el próximo año en la Fórmula 4 Sudamericana. (Nancy Dueñas)
Diego quiere competir el próximo año en la Fórmula 4 Sudamericana. (Nancy Dueñas)

Ni bien llega a La Chutana, Diego Ferro (14) se baja del auto de su padre, da unos saltos para llegar más rápido hacia su kart y, con una sonrisa que se ve de lejos, comienza a saludar uno a uno a todos los mecánicos y pilotos. No camina, corre, porque la energía lo desborda. Cada abrazo a sus amigos va acompañado de alguna broma que recuerda a todos que el piloto más joven y de mayor proyección del kartismo nacional aún no deja de ver dibujos animados.

En un minuto ya se colocó su traje de piloto y en treinta segundos más ya está dentro de su vehículo. El sonido de las llantas dando vueltas, quemándose en la pista, se ha convertido en su música preferida desde hace tres años.

La vida de Diego va a la misma velocidad que su kart verde: a 100 km/h. A comienzos de junio estuvo en Sao Paulo (Brasil) participando en el Campeonato Sudamericano KatanKart, uno de los más exigentes de la región. Ni bien volvió a pisar suelo peruano, tuvo que irse hasta Cusco para correr en la primera fecha del torneo nacional, donde los otros pilotos le doblan y hasta triplican la edad. En ambos brilló e incluso obtuvo el tercer puesto en la Ciudad Imperial. Todo esta aventura va acompañada de las clases escolares. Para Diego no hay problema alguno. Él nunca se queja, solo sonríe.

Mientras el 'chiquiviejo' (como lo llaman los pilotos más experimentados) corre, Jorge Ferro, su padre, lo mira recordando las peripecias que tuvo que atravesar para convencer a su esposa de que un kart sería el mejor regalo para el undécimo cumpleaños de su hijo. El miedo de la madre no duró ni dos carreras, el talento de Diego al volante le dio la seguridad de que nada saldría mal.

"El kartismo nos ha unido mucho y, si seguimos así, vamos a llegar muy lejos". Diego reconoce el esfuerzo de su padre. No es para menos, Jorge cumple con varias funciones: entrenador, consejero, acompañante, mánager y, sobre todo, papá: uno que no se cansa de repetir que su hijo se convertirá en el primer peruano en llegar a la Fórmula 1.

Por: Pablo Vilcachagua C. (pablo.vilcachagua@peru21.com)