Foto: Corinthians
Foto: Corinthians

Carlos Bernuy Florescbernuy@peru21.com

ha vuelto a sorprender. No se cambió de corte de cabello ni adquirió otro auto de lujo. Tampoco estrenó tatuaje o novia. Lo que hizo fue regresar a Sudamerica. Su es la noticia del momento. Atrás quedaron los 10 años en Alemania y la camiseta del Hamburgo en los últimos seis. El hombre es esclavo de sus decisiones, dicen, porque puede atar su futuro. Guerrero dejó rápidamente el Hamburgo y el mismo club hizo poco por retenerlo. Esa primera impresión no es buena. Veamos otros puntos.

Brasil es una tentación en muchos sentidos. Y como liga, un torneo donde los peruanos han naufragado. En Cruzeiro nadie recuerda a Roberto Palacios, pese a que llegó en su mejor momento. Al Paranaense arribaron (sí, créalo) Carlos 'Kukín' Flores y Abel Lobaton. Jorge Soto, Marko Ciurlizza y Martin Hidalgo también estuvieron en el Brasileirao sin trascender. El último caso es Luis Ramírez, que casi nunca jugó en el mismo Corinthians, y podría ser prestado a un equipo de menor nivel. Hoy se hace hincapié que el Brasileirao reúne nombres gloriosos del futbol. Es verdad en parte, porque esos nombres 'gloriosos' han llegado a Brasil en el ocaso de su carrera, tras ganar títulos y con un sueldo similar al que ganaban en Europa. Clarence Seedorf tiene 36 años y llega al Botafogo tras obtener 10 títulos con el Milan. Diego Forlán alcanza los 33 años, 'pichichi' en el Atlético de Madrid, y con una mala última temporada en el Inter de Milan.

Otro delantero extranjero en Brasil es Sebastián Abreu (35 años), sin olvidar a Ronaldinho, Ronaldo y Adriano, que tras ganar títulos en Europa pegaron la vuelta a Brasil más por una cuestión de 'diversión'. En resumen, cuando se señala que Guerrero jugará en una liga de astros, se tiende a exagerar. Los nombres están, pero no en el mejor momento de su carrera. Quizás, por ello, el Santos prefirió ponerle un sueldo millonario a Neymar antes que venderlo y repatriar a un veterano.

Por eso también sorprende que, a sus 28 anos, Guerrero haya decidido volver a Sudamérica. Luego de un inicio duro en el Bayern Munich, tras costarle mucho llegar a ser titular con ese equipo, fue traspasado al Hamburgo (un equipo varios escalones abajo). Y allí tuvo varias actuaciones buenas, llegando incluso a ser referente en el ataque. Sus problemas fuera de las canchas contribuyeron a que el techo no sea más alto.

La buena Copa América de Paolo Guerrero –con el trofeo de goleador incluido– abrió la esperanza de que el futuro del delantero estuviera en Italia o España. Cuando tuvimos la oportunidad de conversar con periodistas del diario AS sobre por qué el pase de Guerrero a estos países no era más que un rumor, las respuestas fueron contundentes.

La primera razón era estadística. Guerrero no llegaba a los 10 goles por temporada en la Bundesliga. Muy poco para un '9'. Lo que sucede es que para alguna parte de la prensa nacional cada gol de Paolo parece valer por 10. El segundo punto era su comportamiento fuera de la cancha. Y el tercero, las lesiones que han venido sufriendo. En las ligas A1, esas razones pesan para decidir un fichaje. De allí que el posicionamiento de Guerrero en la Bundesliga, y lo adaptado que estaba a ella, resultara meritorio.

Si bien Hamburgo no tuvo una última buena temporada, Guerrero podría haber sido un poco más paciente. Y eso es raro en un jugador que ha demostrado con la selección que cree mucho en sí mismo. Vamos el segundo punto, el club al que arriba. Corinthians ha ganado su primera Copa Libertadores en 101 años, y solo suma cinco títulos del Brasileirao. Si bien es el segundo equipo con más hinchada en Brasil, sus resultados no han sido los mejores. Incluso hoy está en zona de descenso.

Por eso sorprende la decisión de Guerrero. Porque en Alemania la competencia es más dura. Enfrentar al Bayern o al Dortmund es enfrentar a media selección alemana. Además, con una buena temporada, como el Hamburgo ya lo hizo, estaría en la Champions y Guerrero chocando con los mejores defensas del mundo, aumentando así su potencial. Quizás el sueldo del jugador peruano pueda ser como en Europa, pero el nivel sigue siendo americano. Otra diferencia es que ahora no deberá volar tantas horas para llegar a Lima, pero no sé si eso compense el cambio.