Escalada en Roca - Roca de Chancos - Áncash.
Escalada en Roca - Roca de Chancos - Áncash.

Nicolás Sanseviero es un niño hermoso y despierto, un aventurero que transmite ternura. Estamos en la sala de su casa y nos sorprende que no esté llena de lianas y paredes pintadas y bicicletas botadas y skates rotos y un muro para escalar.

Sucede que conocemos a Nico desde que nació. Mejor dicho, conocemos el testimonio que sobre su aventurera vida se ha encargado de darnos, mediante intrépidas y llamativas imágenes de Facebook, Paco, su padre, fotógrafo, rockero y amigo nuestro.

EL PADRE, LA AVENTURANico nació hace siete años y Paco de inmediato le construyó una vida aventurera, una donde disciplinas aparentemente riesgosas se hicieron para Nico parte de su cotidianidad.

Pero no vayan a creer que Paco le ha impuesto sus gustos: hace falta ver a Nicolás para darse cuenta de que es un niño libre y que, si hace algo, es porque le gusta, porque quiere hacerlo. Claro, necesitaba un motivador, un guía, alguien que le mostrase el mundo, y eso hizo Paco. Porque Paco es el padre que muchos niños en busca de aventuras hubiésemos querido tener… y que una madre temerosa hubiera evitado, eso sí.

LA MADRE, EL EQUILIBRIOFelizmente, la madre de Nico, Soledad Montoya, es el equilibrio necesario en esta existencia adrenalínica. Ella reconoce que ver a su hijo haciendo deportes extremos le atemoriza, pero sabe que Paco tiene criterio y velará por la seguridad de su hijo… De lo contrario, lo hará ella.

Por ejemplo, hace algunas semanas, cuando Nico escaló una montaña de verdad por primera vez y ya no en las paredes artificiales de Pirka, su academia de escalamiento en Lima, ella viajó con Paco y su hijo a Huaraz, y se aseguró, previa charla con el instructor, de que todo estuviese en orden. Cuando Nico alcanzó la cumbre, se sintió orgullosa y aliviada, pero, mientras lo veía escalar, tenía más adrenalina en su cuerpo que su propio hijo.

VIDA ADRENALÍNICAPorque la adrenalina es uno de los elementos de este aventurero precoz de siete años que ha hecho, además de escalar montañas, skate, bicicross, canotaje, sandboard, trecking, tabla y natación. Nico ha llevado a cabo, en solo tres o cuatro años, cosas que nosotros jamás nos atreveríamos a hacer en tres o cuatro vidas.

Uno podría preguntarse por qué ha realizado tantas cosas, vivido tantas aventuras. Primero, porque es un niño y estos se ilusionan con algo y, al poco tiempo, lo dejan, y buscan otras que los vuelvan a entusiasmar. Claro, mientras otros niños cambian las figuras del álbum del Mundial por un programa de TV, su muñeco de Iron Man por uno de Jurassic Park, el fútbol por el tenis, Nico cambió el skate por el bicicross o la tabla por la escalada. Segundo, por la presencia motivadora de su padre.

Sin embargo, ya lleva más de un año y cinco meses haciendo escalamiento. Al preguntarle por qué le gusta tanto este deporte, con una madurez que nos sorprende a sus siete años, nos dice: "Porque escalar me da libertad". "¿Y qué es la libertad?", le preguntamos para cerciorarnos de que no es una frase oída a sus padres y repetida por instinto: "Es elegir mi propio camino. En la montaña uno se guía solo, siguiendo la ruta que ha trazado la naturaleza", responde, y nos mata y nos hace quererlo más.

Luego, Paco y Soledad refuerzan esta idea. "Nicolás no es un niño deportista. Es un niño libre que está haciendo lo que le gusta. Para él, escalar es jugar".

Porque quizá este sea el "secreto" de las miles de aventuras vividas por Nico en Piura, Trujillo, Tarapoto, Cusco, Arequipa, Áncash y todos los demás lugares que ha visitado, caminado, y donde ha hecho campamento: todo para él es un juego, y un juego implica libertad y diversión, jamás una obligación.

Quizá Nico no sea un niño superdotado, intrépido o adrenalínico, quizá tan solo nos faltó jugar más a los demás.

Por: Gonzalo Pajares (gpajares@peru21.com)