pasó a la inmortalidad no por el número de medallas que obtuvo (9 en dos Olimpiadas), sino por alcanzar el puntaje perfecto: 10, lo que alteró al mundo de la gimnasia.

Con 14 años deslumbró en los , donde rompió todos los esquemas al lograr la máxima puntuación: 10 en siete ocasiones y ganar el oro en las disciplinas de paralelas asimétricas y de barra de equilibrio, así como en la general individual. Además, obtuvo plata por equipos y una de bronce en ejercicios de suelo. En esa época, los marcadores electrónicos solo tenían un dígito para los números enteros y dos para los decimales, por lo que se escribió un 1.00 que parecía un punto cuando, en realidad, era un 10.

En los , Comaneci no brilló mucho. Una lesión en la ciática, que le causó dolores en las piernas, le jugó en contra. Pese a todo, logró dos medallas de oro en suelo y en barra de equilibrio y dos de plata por equipos y en el concurso general.

En 1981, Nadia fue víctima de la dictadura de , quien le prohibió salir de Rumanía para competir. Esto apresuró su retiro a los 22 años. En noviembre de 1989 huyó a Austria y allí pidió asilo político a Estados Unidos, donde obtuvo la nacionalidad de ese país. Hoy y se dedica a obras de caridad.