José María Lúcar logró la medalla de bronce en boxeo. (Foto: César Campos)
José María Lúcar logró la medalla de bronce en boxeo. (Foto: César Campos)

Ganó la medalla de bronce el 28 de julio. Ese día el Perú tuvo más razones para celebrar su aniversario patrio. “Yo sabía que iba a ser el día más glorioso de mi vida”, me dice José María Lúcar sobre la presea obtenida en boxeo en los Juegos Panamericanos Lima 2019.

A los 15 años de edad pesaba 120 kilos. Desde los 8 años trabajó ayudando a su familia en la venta de anticuchos, tradición que empezó su abuela, quien vendía frente al Estadio Nacional y luego pasó a Miraflores, distrito donde hoy administran el restaurante La Sazón de Rufina. José María recuerda que ganaba propinas y comía duro. Su padre lo inscribió en boxeo para bajar los kilos de más. “Entré a la bombonera y fue amor a primera vista”, subraya el deportista que ahora compite en 91 kilos. Llegó a estudiar Gastronomía, pero se dio cuenta de que le gustaba más comer que cocinar y el deporte ganó.

Para el deportista, el boxeador perfecto tiene el corazón de Julio César Chávez, la movilidad de Muhammad Ali, la precisión de Mayweather y la fuerza de Tyson. ¿Y qué de José María Lúcar? “El empuje de ir hacia adelante”, responde sentado en medio del ring de un gimnasio miraflorino, mientras de fondo suenan los golpes de los guantes contra los sacos de boxeo.

¿Representó algo pelear un 28 de julio?

Fue una revancha personal. En 2013 peleé en los Juegos Bolivarianos en Perú y me fue mal: perdí en el primer round y en la primera pelea. Me marcó bastante. Bajé avergonzado, con la cabeza agachada. Una señora me pidió un autógrafo, no quise, pero se lo di avergonzado. Después de esa pelea sufrimos un pare de cuatro años sin competir por problemas dirigenciales.

¿Qué hiciste en ese tiempo?

Seguir entrenando. Todo eso, más problemas familiares, sumaron para fortalecer mi carácter. Antes entrenaba, pero a la hora de pelear no me creía capaz de obtener un resultado bueno. En 2017 vuelvo a pelear en unos Bolivarianos en Colombia. Perdí, pero mi mentalidad había cambiado.

En el caso de Lima 2019, es paradójico que pese a la derrota ante el ecuatoriano, te lleves la medalla.

La competencia en el boxeo es bien fuerte. Al ganarle primero al mexicano aseguré mi medalla. Ganar es difícil.

¿Por qué lo es?

El nivel es muy fuerte. Hay deportes donde el contacto no es tan exigente. Se pelea sin cabezal, con guantes pequeños, el vendaje es bien duro, lo que hace que los golpes duelan más.

Dices que el boxeo fue como un amor a primera vista. ¿Qué ocurrió?

Me gustó el ambiente, la gente que iba, muchachos de bajos recursos, que venían de trabajar en la calle para entrenar o muchachos que también andaban en malos pasos, pero entrenaban.

¿No te asustó que sea un deporte donde hay golpes?

Al inicio sí, porque nunca había peleado tanto. A pesar de que me caía, seguía. Me veían gordito, pero mis golpes dolían.

Hay personas que cuestionan que un enfrentamiento a golpes entre dos personas sea considerado un deporte.

En el boxeo hay mucha técnica. Es uno de los deportes más técnicos. Para un solo golpe tienes muchas defensas: en manos, tronco, piernas. Hay bastante estrategia.

¿Eres más técnico o fajador?

Un poco de todo, pero mi fortaleza está en buscar el intercambio. Eso me hace sentir más seguro. Esa osadía se debe a que yo ya he tocado el piso: nunca me han dormido, pero sí me han sentado. El estilo de pelea que tengo me ayuda a enfrentar ese miedo de ser noqueado. Eso me hace sentir vivo. Si no tienes el carácter para competir, difícil que te levantes.

Se dice que las derrotas enseñan más que los triunfos.

Así es. He tenido más derrotas que victorias. Las pocas victorias son más valoradas porque se dan luego de pasar por muchas cosas.

¿Qué enseñan las derrotas?

Cuando peleas con alguien le absorbes su poder, como un saiyajin (sonríe), sobre todo si peleas con un terrible. En esas peleas, pese a las derrotas, asimilas mucho.

¿Del triunfo qué se aprende?

Que valieron la pena las derrotas.

¿Alguna vez pensaste en abandonar el deporte?

Muchas veces, por falta de apoyo, de motivación, porque era necesario ayudar a la familia. Tengo padres que no están bien de salud. Entonces, a la hora de pelear no puedo dudar porque tengo que valorar su esfuerzo.

Atlanta 96 fue los últimos juegos olímpicos a los que fuimos con boxeo. ¿Tenemos camada para olimpiadas?

El equipo de boxeo ha logrado medallas de oro, que son importantes porque el boxeo no traía medallas en Juegos Panamericanos desde hace 30 años. Y en mi categoría de 91 kilos soy el primero en lograr una medalla panamericana.

En tiempos de violencia, ¿qué puede decir el boxeo?

En el boxeo hay un enfrentamiento voluntario, no para dañar. La violencia empieza en la casa. Precisamente, he comenzado un proyecto donde estoy ayudando a menores. Nació cuando iba por la calle y vi a dos chibolos peleándose y nadie se metía. Intervine y los separé. Les dije que si les gusta pelear, por qué no practican boxeo. Propuse entrenarlos gratis y les pedí que se den la mano. A raíz de eso publiqué mi idea y tuvo aceptación de la gente.

¿Eres parte de una generación distinta en el boxeo peruano?

Sí. Es una generación de muchachos tranquilos y disciplinados.

A veces asoma la imagen del boxeador peruano asociado a Mario Broncano.

En su vida dejó esa imagen, pero en boxeo era muy bueno.

¿Hoy cómo se percibe al boxeador?

Como un atleta de un deporte duro, que puede ser un ejemplo.

AUTOFICHA:

-“Soy José María Lúcar Jaimes, tengo 27 años. Nací en Lima. Soy el mayor de tres hermanos. Estudié Gastronomía, pero finalmente me dediqué de lleno al boxeo. Quisiera estudiar Gestión Deportiva. Me gustaría enseñar a chicos, pero también tener mi propio restaurante, tal vez de cebiche, que se vende mucho”.

-“He logrado medallas a nivel sudamericano, panamericano, plata en los Juegos Pacífico. Este año gané otra medalla de bronce que la considero muy importante porque en esa pelea sufrí un corte en el primer round, el canadiense me tumbó en el segundo, pero me levanté”.

-“Este 15 de octubre empieza la Copa del Pacífico en Ecuador. Estará el ecuatoriano que me ganó en los Panamericanos, que acaba de ganar el subcampeonato mundial en Rusia. Quizás vuelva a pelear con él. Las competencias clasificatorias a Tokio 2020 son cuatro. Hay ganas, pero hace falta competir y viajar más”.