Es hora de cambiar en la blanquirroja

Un balance de lo que pasó con la selección nacional este año y de lo que debemos hacer todos para no repetir los errores en el 2012.

Sergio Markarián también tiene que reformular algunos aspectos. (USI)

Redacción PERÚ21
Redacción PERÚ21

Carlos Bernuy Florescbernuy@peru21.com

Es hora de cambiar. De modificar, de reinventar nuestro momento en la Eliminatoria. Cerramos el año con dos derrotas y un triunfo. Nadie está contento. La selección peruana está penúltima en la clasificación y esto no es chiste. Caímos sin atenuantes ante Chile y Ecuador, y aquí derrotamos con un buen segundo tiempo a Paraguay. Los errores están a tiempo de corregirse y es el propio tiempo el que puede castigarnos si no hay cambio.

Un cambio en el entrenador. Sergio Markarián es un estratega que desea tener siempre un ambiente de paz, lo contrario podría mortificarlo. Pero para hallar esa paz es necesario que medite pronto que 'morir en su ley' es hacernos morir a nosotros también. Ha quedado demostrado que Pizarro, Vargas, Farfán y Guerrero pueden jugar juntos cuando seamos locales, pero de visita es demasiado arriesgado. Ya nos hicieron seis goles en dos partidos fuera del país.

Reacondicionar la volante con hombres de marca, equilibrar la banca de suplentes, empezar a pensar en un portero que tenga más continuidad y alejarse un poco de las frases 'faltó este o el otro'. O ¿Cómo cree que se sentirá Christian Ramos, de buen partido en Quito, si oye que el entrenador lamenta la ausencia de Zambrano o Rodríguez? También hay que ponerse a pensar como se planifica un partido. La selección fue a Arequipa un día y fue casi un paseo porque creo, salvo mejor opinión, que no se ganó nada.

Quizás ganaron los directivos de Melgar con la taquilla o los jugadores de Melgar con alguna camiseta de los seleccionados. Pero si los GPS arrojaron, según el comando técnico, que los jugadores respondían en altura, ¿Por qué Guerrero, Pizarro y Farfán se tomaban las rodillas antes del final del primer tiempo? Markarián es un buen técnico pero quizás esta 'misión' sea más dura de lo que él imaginó al principio.

Un cambio en los jugadores. Los entrenamientos no son circos, pasarelas de modas o momentos de relajo. Vargas tiene que entender que mejor que bajarle el pantalón a un compañero es saber cuáles son las debilidades de Segundo Castillo y Juan Carlos Paredes, a quienes no pudo superar en Quito, además entender que en este momento su físico no es el mejor. Farfán debe comprender que poner apodos no es saber cómo anular a Jean Beausejour.

Los jugadores tienen que cambiar sus prioridades. Si la selección está a dos días de jugar un duelo en Quito, Paolo Guerrero y Claudio Pizarro no pueden cambiar una ropa de entrenamiento para ir a alentar sus caballos en el hipódromo y menos recibir una portada por esto. No se debe concentrar un día antes, sino una semana antes si se puede. Sacrificio se llama, así como Ecuador lo hizo, así como la prensa lo exige en Argentina y como Uruguay muchas veces lo practica. Mientras en Quito los jugadores analizaban videos de Perú el sábado por la noche, en Lima Paolo Guerrero se presentaba en un programa de baile. Sacrificio, creo que una colaboración anónima sería bien recibida sin problema.

Un cambio en la gente. Dejemos atrás las creencias que tenemos súper jugadores. Hay tumultos en el aeropuerto cuando llegan los 'extranjeros' que a veces ni el propio Messi o Neymar pueden igualar. Hay chicas que en vez de estar en el colegio se preocupan por hacer letreros o clubes de fans. Hay personas que asisten al estadio y cambian un aplauso o un silbido demasiado rápido. Debemos entender que una eliminatoria es un camino largo, tan largo que no se ve el horizonte y no hay que ilusionarse rápido.

Un cambio en la prensa. Nuestra tarea de informar no puede llevarnos a poner portadas o dedicar reportajes a chistes tontos como bajadas de pantalón, pelotazos a diestra y siniestra o apodos dichos en voz alta. No podemos rendir pleitesía a los jugadores o rogarles por una nota cuando muchos de ellos han hecho de la soberbia su carta de presentación. El papel de la prensa debe ser analítico, debemos enfocarnos en no crear un mar de ilusiones con solo una gota de agua nacida de un buen partido y de una buena vez dejar de relacionar a los seleccionados con héroes que nunca son.

Es hora de cambiar y en serio. Hay que dejar de relacionar a la selección con héroes ficticios, fracasos de visitantes, personas que se acercan a la Videna a pedir dinero, chistes burdos, poco sacrificio y lágrimas de rabia. La hora del cambio ha llegado. ¿Estamos juntos en esto o no?

Ir a portada