Paolo sienta la camiseta (y las derrotas) como nadie. (Alberto Orbegoso)
Paolo sienta la camiseta (y las derrotas) como nadie. (Alberto Orbegoso)

Carlos Bernuycbernuy@peru21.com

es diferente al resto. Puede tener un auto de 100 mil dólares, pero baja la luna, se detiene, firma autógrafos y posa para la foto. Puede ganar un sueldo millonario, pero sin prensa (cámaras, reporteros, etc) realiza obras benéficas. Jamás tiene miedo de arriesgar su integridad en una pelota dividida con la selección, porque la prioriza antes que a su club. Por eso es diferente. El gran problema es que el único jugador que viene de fuera que siente la camiseta.

Ver su 'rabieta' tras el gol de Colombia sintetiza que le duele cuando le hacen daño a la selección. Pero esa rabieta también es de impotencia, porque solo no puede solucionar los problemas de la 'blanquirroja'. ¿Perú hoy depende de Guerrero? Más que depender de Guerrero, Perú se parece a Guerrero. Aquí hay gente que lucha, que se saca el alma trabajando y no 'arruga' ante la adversidad. Por eso Paolo hoy nos hace ver de una manera distinta para los rivales.

Claudio Pizarro puede tener toda la voluntad del mundo, pero no termina de identificarse con la selección. Pareciera que se pone la camiseta como si esta fuera cualquier polo costoso. Juan Vargas ha hecho de la broma su número en la camiseta y Jefferson Farfán baila más fuera de la Videna que en la cancha a los rivales. De los cuatro que debieran ser referentes de la selección, solo uno asume, vive, siente y se merece ese papel.

Paolo Guerrero, a sus 28 años, debe ser entonces el punto de partida para armar un equipo que tenga sus características. Que no dé una pelota por perdida, que le dé rabia perder, que lo que sueñe lo quiera volver realidad. Guerrero no es un exquisito definidor, ni tiene gran pegada en un tiro libre o se va a llevar a cinco rivales para meter un gol. Es un delantero que con la selección juega igual o mejor de lo que hace en su club.

Felizmente algunos han empezado a imitar la postura del delantero. Jesús Álvarez jugó y declaró luego como un referente positivo. "Me duele que la gente haya pagado un boleto y hayamos perdido", dijo el defensa que tuvo un partido (y debut oficial) muy bueno con la selección. Si el ejemplo de Paolo Guerrero se extiende de esta manera quizás llegaremos a tener 10 más como él.

Perú quizás no vaya a este Mundial, pero ha llegado el momento de decirle adiós a jugadores que no sientan la camiseta de la selección como la siente Paolo, que lamentablemente no lo puede hacer todo. Pero el hincha sabe que si por él fuera, enfrentaría solo, sin compañía, a once rivales. Quienes quieran acompañarlo en esa lucha, serán bienvenidos. El Perú, entonces, habrá ganado un equipo.