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Megan Rapinoe, la activista lesbiana y estrella del fútbol femenino que rechazó a Trump

Entre sus reclamos se encuentra la exigencia de pago igualitario y mejores condiciones de trabajo para sus compañeras. También se ha pronunciado contra la violencia policial a las comunidades afroestadounidenses.

Redacción PERÚ21
Redacción PERÚ21

Es difícil no identificarla con su cabello rosa en medio del verde del campo de fútbol, pero Megan Rapinoe es más que el cabello de algodón de azúcar. Ella es la estrella del equipo de Estados Unidos en el actual Campeonato Mundial de la FIFA que se juega en Francia.

Rapinoe es a sus 33 años  una defensora de la lucha en contra del sexismo y de la homofobia. Lesbiana y activista, se ha enfrentado a diferentes actos de  discriminación de género en su país.

Su lucha incluye una exigencia de pago igualitario y mejores condiciones de trabajo para sus compañeras en un país donde pese a que el fútbol femenino es más popular que el masculino si existen brechas de desigualdad respecto a los sueldos. Las mujeres reciben bonos de US$5.000 por juego, mientras que los hombres reciben US$13.000.

"No creo que nadie pueda negar que existen desigualdades de género en este mundo, que existe una brecha salarial, que hay discrepancias en el pago", dijo Rapinoe en marzo pasado  en Good Morning America, el matutino más  visto en Estados Unidos.

ACTIVISMO EN LA CANCHA

Pero su activismo no se centra solo en temas de género. En 2016 protestó arrodillándose mientras sonaba el himno nacional contra la violencia policial que se ejerció contra las comunidades afroestadounidenses. Ese gesto fue calificado por el presidente Donald Trump como "irrespetuoso".

En el actual Mundial Femenino de Fútbol, Rapinoe también ha mostrado sus discrepancias con la federación de Estados Unidos por la emisión de nuevas normas evitando cantar el himno de su país.

Hace algunos días, Trump formuló una invitación al equipo femenino a la Casa Blanca ante su destacada labor en el mundial de fútbol. Sin embargo, Rapinoe fue la primera en negarse a asistir, luego se sumaron algunas de sus compañeras y la entrenadora del equipo.

“No voy a ir a la p*** Casa Blanca”, señaló en un primer momento. Posteriormente se disculpó por la grosería, pero mantuvo su posición de nos asistir a la sede de gobierno. Trumpo no dudó en responder indignado. 

“Mantengo los comentarios que hice sobre no querer ir a la Casa Blanca, excepto por la mala palabra”, expresó la futbolista.

La deportista y capitana del equipo estadounidense es la cuarta mayor goleadora de su país con 49 goles en 157 partidos.

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