Franco Cabrera, el actor que quiso ser arquero y hoy conduce 'Al ángulo'.
Franco Cabrera, el actor que quiso ser arquero y hoy conduce 'Al ángulo'.

Llegó con su padre a una de las puertas de la tribuna de oriente. Levantó la mirada para tratar de abarcar la magnitud del lugar. Franco aún no había entrado al colegio, pero ya estaba a punto de ingresar al Estadio Nacional. Cruzó el umbral y a pocos metros empezó el ascenso peldaño a peldaño. En el horizonte solo veía más escaleras. Siguió subiendo. Nada hacía presagiar lo que vendría. De pronto, sin imaginarse cómo, el impactante verdor del césped y la luz de los reflectores creaban un escenario mágico. No recuerda qué partido se jugó aquel día, pero sí recuerda ese ingreso al estadio y aquel descubrimiento, emociones que tiene el .

volvió a aquel estadio. Y esta vez ya no desde la tribuna, sino desde el ras del campo. Quizás llevaba la misma inocencia de aquel niño, la mirada y sonrisa de asombro. Pero esta vez no fue público, sino protagonista. Ocurrió en el partido de despedida de la selección peruana frente a Escocia, antes de partir al Mundial de Rusia. Lo convocó la federación para presentar un video en homenaje al periodista Daniel Peredo y animar a los hinchas. No era el niño, sino el comentarista deportivo y actor. Era la respuesta del universo al sueño de estar ahí, en la cancha. Su padre se encontraba en la tribuna, mirando a su hijo.

-¿Eres un hincha del fútbol conduciendo un programa deportivo?

Eso básicamente soy. Muchas veces trato de desligar mi rol de hincha, pero al ser un conductor enfocado en entretenimiento, también lo trato de demostrar para que el público se sienta identificado, porque nosotros también le hablamos a un hincha. Así como uno puede amar a la selección, vibrar por la ‘Blanquirroja’, también reniega. En televisión soy como soy, nunca dejaré de ser hincha, pero gracias a Dios tengo a mi lado a periodistas que sí se compran el rol de ser un poco más equilibrados en ese sentido.

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-¿Por qué no llegaste a ser futbolista?

He sido arquero por muchos años, sobre todo de la selección de mi colegio. Pero era muy chiquito. Entonces, los resultados no eran los óptimos. Siempre quise ser arquero, llegué a probarme en el Cristal, que me dio una oportunidad que no supe aprovechar.

-¿Qué pasó?

Era un niño que hacía todos los deportes. Hacía beisbol, tenis de mesa, era capitán de la selección de básquet de mi colegio, hacía 100 metros planos en atletismo y me llevaban a La Florida a tapar. Todo eso más el colegio. Terminaba agotado. Entonces, era “descartemos algo, por favor”. Lo que descartamos fue este viaje medio largo hasta La Florida. Y me quedé con el básquet, capaz por eso crecí pero ya en quinto de secundaria. Cuando llegué a la universidad, descarté todos los deportes. Me dediqué al estudio, a las artes escénicas y me formé como actor, pero la esencia deportiva quedó ahí. La vida, finalmente, te termina llevando por donde uno más o menos desea estar; y el camino de la actuación y la conducción me terminó atrapando.

-Al ángulo acaba de estrenar su nueva temporada y ya casi son cuatro años. ¿Cómo llegas?

Fue muy chistoso porque hice casting para otro programa, para Entre memes, pero no salí elegido. La persona que me había propuesto me dijo que haga otro casting, esta vez para un programa de debate. Le dije que no. Pero justo estaban buscando un conductor que entretenga un debate de fútbol. Pero yo no estaba buscando algo así. Estaban Daniel Peredo, Pedro García. Dije: “Cómo puedo entrar en ese debate para hacerlo entretenido, puedo caer mal”. Me pidió que haga el casting. Como la indicación de un técnico, me dijeron lo que querían: “Queremos que los muchachos hablen, pero no tanto” (risas). Querían algo distinto. Lo primero que hice fue el “to the angle” con este pasito famoso. Yo quería agradar. Me estaban viendo el gerente del canal, el productor general, el director.

-¿Lo sacaste bajo la manga o ya lo tenías listo?

No, ahí, bajo la manga. “Qué hago para arrancarles una sonrisa”, pensé. Y le metí los cuatro movimientos de hombrito y en el set se rieron. Eso me hizo sentirme relajado y me dio la licencia de ser yo mismo.

-¿No le caíste mal a alguien?

A ninguno. Pedro García me dijo: “Oye, qué coincidencia...”. Tú sabes cómo es Pedro cuando habla. “Justo ayer vi ¡Asu mare!, donde apareces, mis respetos”, me dijo. Me hizo sentir cómodo y cálido. Y así empezó.

-¿Y cómo llegó el gusto por las artes escénicas?

De casualidad. La miss Frida Hurtado del colegio María Reina un día me pidió, de la nada –habrá visto aptitudes–, que por favor reemplace a quien hacía de príncipe en La Cenicienta. Yo no sabía qué iba a hacer. Me dijo que solo entre, baile con la Cenicienta y ya está. Lo hice y cuando entré al escenario, sentí esa sensación de atención del público, de estar viviendo el espectáculo, me quedé pasmado, endulzado. Y luego vinieron los aplausos, que fue algo que me emocionó demasiado. Y dije “esto es lo que quiero hacer”.

-Dentro del mundo del entretenimiento has hecho casi de todo, incluido el baile en El gran show. ¿Pero dirías que hoy estás en el lugar correcto?

Sí. Siento que estoy en el trabajo que amo, no solo en la televisión sino también en el teatro. No solo estoy con los mejores periodistas deportivos, también he encontrado grandes amigos. Además, el en vivo me da un placer inmenso y eso es Al ángulo.

-Se pudo haber pensado que después de la lamentable partida de Daniel Peredo, el programa se habría ido apagando. ¿Por qué ha logrado mantenerse?

Hemos ido descubriendo las claves del programa. Nos hemos encontrado como equipo y familia.

-Y pese a que, deduzco, son muy diferentes entre sí.

Y esa podría ser otra de las razones que ha llevado Al ángulo a ser un programa con el que el público se identifica. O te identificas con Pedro, que se demora en dar un discurso; o te identificas con Diego Rebagliati, que es más pragmático y técnico; o te identificas con Jose, que te habla de la manera más sencilla y sincera; o te identificas con Michael Succar, un apasionado de la vida, un romántico, una persona muy positiva; o te vas con Ramón Quiroga, que es todo diversión, el más experimentado, al que respetas.

-¿Y Franco qué tiene?

Creo que chispa, el pata que trata de unir al grupo.

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-Imagino que aún está presente la energía de Daniel Peredo, que, intuyo, genera una mística especial.

Sin duda. Daniel me dijo: “En algún momento me resultó difícil entender cómo un programa como este podía llevar entretenimiento y risa. Hoy te veo y lo entiendo y lo agradezco”. Me lo dijo en vivo y me sentí homenajeado. Y hoy, con el tiempo que cura, lo recuerdo con mucha alegría, entregando tanto talento, y eso me enorgullece, porque estuve al lado de él todos los días.

-Si Daniel se aparece en este momento, ¿qué le dirías?

(Se queda en silencio). Quédate un ratito más.

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AUTOFICHA:

- “Soy Franco Jesús Cabrera Cadillo. Tengo 34 años. Nací en Lima. Acabé el colegio e ingresé a estudiar Artes Escénicas en la PUCP. Debo haber hecho unas 15 obras de teatro, seis películas, y en televisión serán unos diez programas”.

- “Al ángulo va de lunes a viernes, a las 10 p.m. en Movistar Deportes (canal 3 y 703), y también está disponible por Movistar Play. Además, genero contenido digital. Produzco y dirijo contenido para marcas en redes sociales, con un amigo, y estoy esperando para la grabación de una película”.

- “Aún no puedo decir mucho sobre la película que grabaré, será una comedia. Diría que el humor lo tengo por mis padres, tienen un humor muy particular que creo que lo tengo en mí. Mi papá es una persona seria que mete chistes cada tanto. Mi papá es médico y mi mamá profesora de baile”.

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