Los jugadores de la selección española fueron recibidos como héroes en su país por una marea de aficionados que se echó a las calles de Madrid para homenajear a este magnífico equipo que ha marcado historia y se convirtió en un leyenda del fútbol mundial tras coronarse en Kiev, su tercer título grande consecutivo: dos Euros (2008 y 2012) y en el medio un Mundial (2010).

En un bus descubierto, Iker Casillas, portero y capitán, y sus compañeros pasearon el trofeo por las calles de la capital en un recorrido abarrotado por decenas de miles de hinchas vestidos con la camiseta de su selección y los colores españoles pintados en la cara, el pelo o el cuerpo.

La gran plaza frente al ayuntamiento de Madrid, donde la estatua de la diosa de Cibeles, había amanecido cubierta con la bandera española. Aquí se montó el escenario de la fiesta final. Las imágenes de TV mostraban una impresionante marea roja, mientras en el altillo, los jugadores de la 'Furia Roja' saltaban y cantaban sin parar.

En un alto en su recorrido hacia Cibeles, el plantel, el cuerpo técnico y los directivos de la Federación Española fueron recibidos en el Palacio de La Zarzuela por el rey Juan Carlos, quien destacó que "no es fácil hablar a unos tricampeones".